Una velada en Benicarló

Por Emilio García Gómez

Parroquia de San Bartolomé

Al llegar a Benicarló en plenas fiestas de agosto de 2017, me siento en una terraza de “la plaçeta” a tomarme una horchata para corregir los excesos de mi dieta durante mi visita a Aragón y Navarra. Mientras mi mujer –oriunda de la ciudad- recoge unas flores para homenajear a su familia fallecida y se reúne con sus entrañables amigas, observo con atención el lento deambular de las gentes de esta popular ciudad de veraneo. Hay muchas parejas de jóvenes y abuelos y muchachas envueltas en su hijab, una blusa que llega a las rodillas y un casto pantalón largo, acompañadas de sus amigas, sus chaperones y sus propios hijos, unos en cochecito y otros dando saltitos y parloteando en español y en árabe de Al-Magrib. Todos pasean inadvertidos, muy lejos del caos y el estruendo de los acontecimientos de Cataluña.

Mi smartphone me avisa de la disponibilidad de conexiones wifi: Ahmed 1, Mohamed WIFI. ¿Quién habrá detrás de ellas? Busco en Google el teléfono del cementerio de Benicarló y me contesta un hombre con acento extranjero: “No, esto no es el cementerio; yo soy marroquí.” “Disculpe, pero este número es el que he encontrado en internet…” “Sí, me llama mucha gente.” “Pues intente que lo corrijan.” No espero y contacto con Google para indicar el error. Un minuto después, recibo la respuesta con la rectificación.

Mausoleos en el cementerio de Benicarló

Al anochecer, las familias benicarlandas y marroquíes ocupan los asientos y las aceras del centro, refrescando la imagen que conservo de los pueblos de España en los años 50, cuando la gente salía los días festivos a pasear por la carretera. “Diuen que natros parlem catalá” me dice un vecino con gruesa voz de tenor, viejo conocido de mi mujer “Però no es lo mateix”. Pues no anda descaminado, pienso. Para mi interlocutor, el valenciano respecto del catalán debe ser el equivalente del extremeño al castellano o el mirandés al astur-leonés, con identidad propia. Menéndez Pidal dio su versión del idioma español en sus primeros tiempos intentando resolver algunas incógnitas sobre la variación y dispersión dialectal en la Península Ibérica. No está mal releerlo para suavizar las actuales tensiones lingüísticas.

Benicarló fue centro de acogida de algunas familias de origen anglo-irlandés y alemán, punto de concentración de la burguesía industrial (Fontcuberta y sus inmensos talleres textiles; Romero y sus chocolates; Palau y sus muebles; Guttmann-Goldberger-Klein y sus destilerías), comerciante (MacDonnell, Mac Grath, O’Connor, Terry, White, ágiles exportadores de vino a Inglaterra desde el siglo XVIII, siguiendo una larga tradición que se remonta al siglo XV) y de la nobleza (recordemos a la familia Colón de Carvajal, descendientes del descubridor de América). Una lápida sobre el suelo del cementerio recuerda a su triste huésped: “Aquí yace Juana White. Murió el 23 diciembre 1810 a los 26 años de edad. RIP”.

La rama de los White que llegó a Benicarló procedía de Cádiz, como puede leerse en el siguiente escrito de Enrique O´Connor y Miquel, que describe el paso y presencia de las familias angloirlandesas en Benicarló (Benicarló Actual, Año VI, Núm. 57, de febrero de 1976, pág. 4):

“Conviene señalar la importancia que la Región Valenciana tuvo en la presencia de Irlandeses en España. Los apellidos White, O’Gorman, MacDonnell, MacCraig, O’Connor, Trenor, Tcrry y Lacy están intlmamente ligados a dicha Región.
Tal vez un centro de gran importancia fue Benicarló. La calidad de sus vinos motivó la presencia de dichas familias, a fin de promover su exportación y los primeros almacenes para su almacenamiento y subsiguiente envío fueron construidos por ellos.

Como pioneros de tal menester figuran los White. Los White eran Irlandeses, aunque de origen inglés, y en su escudo, con bordura de armiños, figura el leopardo de oro sobre fondo de gules y las rosas rojas de la Casa de Láncaster, demuestra su relación con los Reyes de Inglaterra. James White y Hamllton pasó a Irlanda cuando Jacobo I, estableciéndose en el Condado de Wesford [Wexford]. De aquí partirian a España, una rama a Cádiz -de esta procede el célebre Blanco White- y otra a Benicarló, es posible que fuera una rama de la de Cádiz. En una capilla antigua que hay en Benicarló hay unos enterramientos de los White, y en las losas funerarias hay una muy interesante, en la que figura Margarita Terry, esposa de J. M. White, hija de Diego, fallecida en 1792, y que dice desciende del Condado de ……………, aquí está borrado por el cemento. Hay otra losa de Dorotea Vage, mujer de Patrick White, fallecida en 1771, en ambas figuran los escudos de Terry y Vage. En Burriana existe todavía la casa de los White, en la que figura su escudo. Más adelante entroncarían con los O’Connor.

Los MacDonnell, procedentes del Ulster, llegaron también a Benicarló unos años más tarde, construyen unos grandes almacenes y bodegas para el vino. Tanto los MacDonnell como los O’Donnell proceden del mismo tronco, uno de los reyes de Irlanda, descendiente de Niall el Grande, en el escudo de los MacDonnell figura al igual que el de los O’Donnell el brazo con la cruz potenciada y, además, en los primeros, el pez de los O’Neille, su divisa era “Siempre a punto”. Estos MacDonnell adquieren grandes fincas y terrenos, algunos cuando la desamortización, así como cuadros, etc. La última MacDonnell fue Carolina, esposa de Eduardo Huby, hija natural de Robert y de una valenciana, que con el fallecimiento de su hijo se extingu en España tal apellido. A raíz de encontrarse Robert MacDonnell sin nadie que continuara su negocio, se dirige a sus corresponsales en Alicante, los O’Gorman para que le recomienden a alguien que se haga cargo del negocio. Entonces éstos llaman a sus sobrinos que viven en Irlanda, en el Condado de Clare. Son dos hermanos, Diego y Juan, los que vienen, estableciendo el primero en Benicarló, donde se hace cargo del almacén de MacDonnell. Éste, poco antes de morir, le comunica la existencia de una hija natural, que está internada en un colegio en Burdeos.

De la familia O’Gorman, de Alicante, era Guillermina, que fue la mujer de Ramón de Campoamor. Diego O’Connor y O’Gorman contrae matrimonio en Benicarló con una White, descendiente del matrimonio White y Terry. En su calidad de
Cónsul de Inglaterra, ya que entonces Irlanda era dominio inglés, ejerció el derecho de asilo cuando la guerra carlista, y tuvo un allercado con el General Cabrera. que tuvo que claudicar en sus pretensiones cuando el sitio de Vinaroz.
Otro descendiente del matrimonio White-Terry, Llano y White contrajo matrimonio con Elena Trénor y Bucelli, hija del plrimer Trénor, que fue Valencia y que no dejaron descendencia. El primer Trénor fue Tomás Tray nor y Kealing, que vino a principios del siglo XIX.

Con estos datos trato de resaltar la importancia que en lo referente a la inmigración irlandesa tuvo la Región Valenciana, y al mismo tiempo la interrelación entre estas familias por lazos de parentesco. Hay que tener en cuenta la proliferación de sus hijos que lo fueron en gran número, aparte de la longevidad de los White, que me han permitido por tradición oral recoger dátos. La guerra civil destruyó muchos registros, en los que, con mayor certeza, se hubieran podido recopilar.

Hay un dato incógnito que agradecerla a la familia Terry pudiera aclarar y es la relación en!re ellos y el Diego padre de Margarita, la que reposa e Benicarló.”

Fábrica de Fontcuberta (transcrito como Foncuberta) en el programa de fiestas de 1944

Antigua entrada a la fábrica de Chocolates Romero

En el cementerio de Benicarló aún se conservan antiguas lápidas funerarias que permanecen como testigos de la presencia anglo irlandesa y germánica y de familias prominentes en la ciudad. Reproducimos las transcripciones de algunas de ellas:

Aquí yacen la Sta. Dª Tere
sa Borrás
Fluvia,
que falleció el día
7 de febº 1834
y el MYS Fre
Don Jaime Bor
rás y Fluvia
Cavallero Profeso de la
Orden Militar de S.Juan
de Jerusalén, Comendador
de Mirambel,
Murió el 9 de Feb.
de 1834
Requiescant INP

AQUI DESCANSAN
Dª CAROLINA MACDONNELL
y su hija
ANGELA HUBY
Murió la 1ª el 11 de Agosto
de 1852 á los 29 a-
ños de edad, y la 2ª el 11 de
Setiembre, dejando un marido
desconsolado
Vengan poetas a contar la historia
De la que todo cuanto es bueno fue
Canten querubes sobre su –
Solo llorar sobre esta tumba sé

AQUÍ YACEN
Dª ROSA COMPTE
MURIO EL 1º DE
NOVIEMBRE DEL AÑO 1821
DE EDAD 44 AÑOS
ANTº OLLER
FALLECIÓ EL 4
DE OCTUBRE DEL
AÑO 1843
DE EDAD 69 AÑOS
CONSORTES
LES SEA LA
TIERRA
LEVE

AQUÍ YACE

JUANA WHITE
MURIÓ EL 22 DICIEMBRE
1840
A LOS 26 AÑOS DE EDAD
RYP

Mausoleo de Carlos  Ganzenmüller Hinrichs y familia

La tierra cubrirá
las mil danzas
que los hombres
vivieron en el mundo
un libro confesó
lo más profundo
de nuestra vida
al dios de la esperanza.
los hombres escribimos
nuestra vida
en el espejo nítido
del alma.
sólo por dios
su letra es conocida
y él nos dará
los fuegos
o la calma
C.G.R.

El ilustrado, humanista y pintor de Bejís (Castellón) Antonio Ponz Piquer (1725-1792), en su extenso Viage de España [18 volúmenes] -Madrid: Joachin Ibarra, 1776- incluyó una somera descripción de Benicarló:

Es Villa muy grande-, no sé si tanto como me informaron, de mil vecinos, inmediata al mar. Se andan las cinco horas por un valle entre las sierras ya expresadas. La de mano derecha perteneciente á la costa marítima, viene á fenecer en la Villa de Peñíscola, distante de Benicarló una legua. Se queda á la mano derecha en este camino la Aldea que llaman de la Magdalena, y un castillo en lo alto, y la citada Villa de Peñíscola […] La situación de Benicarló es en una llanura bien cultivada, al modo de la Plana. De su vino se hace gran comercio, extrayéndolo por el mar para diferentes Reynos de Europa. Es de notar, que desde el término de Castelló no se encuentra hasta aquí rio ninguno, ni aguas corrientes, y sin embargo suple el ingenio la falta de aquellas, procurándose los moradores los regalos de las huertas, y demás cosechas que piden riego, con norias, y pozos, de que hay muchos millares. Toda esta costa abunda también de los pescados del mar, y no carece de todo género de comestibles.

La Iglesia Parroquial de Benicarló, al modo de la de Alcalá de Gibert, es muy grande, y de tres naves con suntuosa portada; pero en extremo ridicula, aunque muy costosa: tiene columnas salomónicas en sus dos cuerpos, y una porción de estatuas, todo executado en la edad corriente sin buena dirección por su desgracia. Con estos gastos, y el que habrá causado la altísima torre adjunta á la Iglesia, ¡que bellas cosas hubiera hecho un buen Arquitecto! No hubo lugar de registrar la Iglesia por dentro, sino casi al anochecer, y me pareció bien el retablo mayor antiguo, al modo del referido de Alcalá. Hay Convento de Religiosos.

Antonio Ponz, autorretrato (1774)

Hay casas elegantes que conservan bajo llave parte de la historia de España, como el chalet que dicen “de los Roig”, que acogió temporalmente a Manuel de Azaña, quien, en una breve estancia, dio inicio a su formidable ensayo “La velada en Benicarló”.

Chalet de los Roig

Y la masía del Marqués de Benicarló, o “Torre del Olvido”, donde, al parecer, se alojó la amante de un Borbón. Queda en pie y a disposición de los visitantes el palacete del Marqués de Benicarló, Juan San Millán Miguel, asesinado durante la Guerra Civil, requisado por el mando del ejército republicano y devuelto después a sus legítimos dueños. Además del Magatzem de la Mar, donde se apilaban barriles del reputado carlón desde 1757, permanece restaurada la casa de la Baronesa (hoy Ayuntamiento) y la Casa Bosch, de un recargado modernismo.

Palacete del Marqués de Benicarló. Debajo, “Casa Bosch”

El músico catalán residente en Sevilla Pedro de Rabassa -1683-1767- reprodujo una copla en la que no podía faltar el vino carlón, muy conocido en su época:

Niño mio, yo estoy enfadado / esta Noche, que nace tu Sol, / que en igual de beber de tus luzes / beben todos muy de otro licor / Te llama su amor / que su cielo dexa / devota una Vieja, / que viene a Maytines, / y los Cherubines / afirma que ha visto, / y es que anduvo listo / el vino carlon.” (Letras de los villancicos que se cantaron en los solemnes maytines del Sagrado Nacimiento de Nuestro Redemptor Jesu-Christo en la Santa Iglesia Metropolitana y Patriarchal de Sevilla. Sevilla, 1724-1742).

El diplomático y también escritor argentino Hilario Ascasubi -1807-1875-, gran descriptor de la vida gaucha, describió el almuerzo de su costumbre:

—Vamos a ver, pues, patrón: para principiar, le pido que nos haga por favor, una fritada de güevos con chorizos y jamón: luego, un costillar de adobo, pan blanco, vino carlón, aceitunas, dos chicholos, queso fresco… y… . Se acabó.” (Santos Vega o Los mellizos de la flor: rasgos dramáticos de la vida del gaucho en las campañas y praderas de la República Argentina (1778 a 1808). Buenos Aires: Casa Vaccaro, 1919).

Y el literato, publicista, historiador, costumbrista y editor bonaerense Vicente G. Quesada (nome de plume Víctor Gálvez),-1830-1913- hablaba jocosamente del vino carlón:

Así no es de sorprenderse que el vino europeo que se consumía en las provincias mediterráneas, fuese malo, y que de una pipa de vino carlón legítimo, hicieran doce los pulperos y almaceneros, echando agua, pasas y campeche, y vendiendo en vez de vino, un brevaje fantástico, detestable y dañoso.” (En Memorias de un viejo: escenas de costumbres de la República Argentina . Buenos Aires, Jacobo Peuser 1888).

Al caer la noche en Benicarló, se celebra un pasacalle, un desfile de la elegancia más propio de una ciudad cortesana. Las familias se hacen sitio a codazos para ver a sus hijas y nietas vestidas con sus mejores trajes, del brazo de hombres y mozos sofocados por la corbata. Ésta ha sido, y sigue siendo, Benicarló, actualmente la meca, si no del vino carlón y la industria, sí del marisco -especialmente las galeras- y la alcachofa.

Pasacalles de fiesta al anochecer

Agosto de 2017

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