UNIÓN PATRIÓTICA NACIONAL

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COMISION ORGANIZADORA DE ALBALATE


A NUESTROS CONVECINOS

Nombrados por el Sr. Delegado gubernativo del partido de Híjar para formar el Comité local de Unión Patriótica, e inspirándose sin duda, más que en nuestros méritos y autoridad para dirigirnos a vosotros, en la disposición que señala el arto 5.° del R. D. sobre Delegaciones, creemos un deber hacer las consideraciones siguientes:

La fecha del 13 de Septiembre último, señala el término de actuación de los políticos que, turnantes en la gobernación de España, sólo pruebas dieron de egoísmos, ambiciones, corruptelas, etc., en perjuicio de las más santas instituciones que pueda tener y merecer el pueblo: administración, justicia y libertad. Tenebrosos eran ya los caminos por donde veloz se precipitaba España; un poco más de tiempo y su nombre sólo hubiera sonado a ignominia y vilipendio, confundido en informe montón; pero en este proceloso mar revuelto por la inseguridad personal ante los pistoleros, dueños por cobardía de las autoridades que pactaban con ellos, por la de elementos que negaban la unidad de la Patria y del orden y enarbolando bandera separatista, por la confusión legislativa hecha para proteger compadrazgos, por la del déficit creciente de nuestros presupuestos, por la política funesta seguida en Marruecos, por el abandono de cuan­to a cultura, higiene y obras públicas se refiere, a qué seguir, si recordáis todos la situación caótica en que navegábamos con rumbo desconocido y sí lleno de escollos que ponían en peligro constante la nave gu­bernamental, hasta que un intrépido militar empuña el timón y conduce a puerto seguro dicha nave; este caudillo, D. Miguel Primo de Rivera, hizo que apareciese la aurora de la esperanza, anunciando días venturosos y espléndidos; en sus resplandores brilla, cual nimbo, el de la Justicia, y con su luz quiere iluminar España y hacer que de sus rayos broten en los corazones la fe, la esperanza, la caridad y amor fraternos, virtudes que redimen, salvando a los pueblos que, mereciéndolo todo, fueron olvidados.

Como las declaraciones del Directorio son las de dejar su gobernación a hombres que interpreten el sentir y el ideal de éste, precisa que los futuros herederos en dicha gobernación, no militares, estén com­pletamente identificados con el programa a seguir, para lo cual ha creado la Unión Patriótica Nacional, en la que tienen cabida todos los ciudadanos que sientan y amen las instituciones sagradas y fundamentales de la sociedad: familia, pueblo, clases sociales, religión, propiedad, educación, moralidad, justicia, libertad y paz; con este lema se alistan en las banderas de Unión Patriótica cuantos elementos de la derecha, de la izquierda y del centro; se crean multitud de comités en todas las poblaciones de nuestra península, a los que se afilian personal extraño siempre a luchas, como los de intervención activa, pero convencidos de su programa naciente; obreros que encuentran reivindicación de sus derechos, hasta hoy negados; intelectuales con su bagaje de ciencia y enseñanzas, apoyados por el gobernante; sacerdotes del cuerpo y del espíritu, sonrientes y satisfechos de su próxima redención y del movimiento nacional hacia el orden, el trabajo y la paz. Este es el lema de Unión Patriótica.

Si queréis que España renazca; que se curen los vicios de la política añeja; que haya moralidad, administración; que desaparezca el caciquismo y haya paz en los pueblos, es preciso que ayudemos a esos hombres en su voluntad y esfuerzo por salvar a España, grande por su historia, grande por su situación geográfica, grande por la riqueza de su suelo, y más grande aún. por las virtudes que atesora el corazón español; ingresemos en Unión Patriótica, que abre los brazos a todos, sin averiguar de dónde vienen ni adónde van; olvidemos esas pasioncillas de bandos y banderías y que dan lugar a odios y rencillas locales, con perjuicio del orden y de la justicia; desterremos los males de ayer para derivar enseñanzas del mañana, y de esta suerte y caminando todos, cada cual en la esfera de su acción, hacia el perfeccionamiento y felicidad, llegaremos a convencernos de la grandeza y filosofía que encierra el pensamiento de aquel gran sabio americano «La educación es nuestra única salvaguardia política; fuera de esta arca, sólo hay el diluvio.’

Albalate del Arzobispo, 26 de Junio de 1924.

El Comité: Román García, ALCALDE y MAESTRO NACIONAL.-Ramón Galve, CURA PÁRROCO.-Pedro Baringo, MÉDICO. – Antonio Cebollada, MAESTRO NACIONAL.-Enrique Aznar, INDUSTRIAL y TENIENTE ALCALDE. – Jesús Escosa, INDUSTRIAL y CONCEJAL DEL AYUNTAMIENTO.

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