Juan Manuel Saldívar Arellano, Santería en Catemaco-Veracruz

Nuevas formas de adoración y culto: la Construcción social de la Santería en Catemaco, Veracruz, México

“La cucaracha nunca tendrá razón en un gallinero”
Refrán afrocubano

Resumen

El presente artículo es resultado de un estudio socio-antropológico sobre la religión conocida como santería, realizado en Catemaco, Veracruz. Dicha religión ha sido producto de un sincretismo religioso entre cultos africanos y católicos en tiempos de la Colonia en Cuba. Fusión no sólo de deidades, sino también de productos transnacionales mismos que se han re-utilizado para reforzar prácticas como la brujería, la curandería, el espiritismo, entre otras que se practican en la localidad explorada. Tiene como objetivo analizar las maneras en las cuales las personas construyen realidades, las formas de vida, los espacios de interacción, los símbolos significantes y las tradiciones locales. Por lo tanto, se encuentra traslapada en las prácticas locales, donde las personas construyen imaginarios religiosos, escenarios que comparten con otras realidades construyendo una santería mexicana.

santeria_almacen
Almacén de hierbas-palos y demás estimulantes y elementos para rituales y curaciones utilizado por una pareja de santeros en Catemaco, Veracruz.

Introducción

El presente artículo es resultado de un estudio donde exploré la construcción social de la santería en Catemaco, Veracruz. Lugar más conocido por los brujos locales que por los santeros, pero donde dicha religión ha ganado terreno y por si fuera poco, se ha traslapado en las prácticas locales, tales como la brujería, la curandería, el espiritismo, entre otras, dando resultado a un nuevo sincretismo religioso.

La santería es una religión de procedencia africana, y que floreció en Cuba en tiempos de la Colonia, a su vez, dicha religión se fue construyendo sobre la base de un sincretismo [1] religioso, producto de la mezcla cultural entre los españoles y los esclavos africanos, conformando lo que en la actualidad se conoce como santería, regla lucumí o regla de Osha.

En Catemaco, la religión antes mencionada ha atravesado un proceso social que ha surgido desde el momento en que algunas personas se acercaron a un santero y no a un brujo como es la tradición local. Esto nos hace pensar cómo ciertas religiones se han establecido y de alguna manera se han desarrollado en regiones del país, como es el caso de Catemaco. Así, se comparten ideologías y elementos religiosos transnacionales y, a la vez, se reconstruyen ciertas costumbres que algunas personas tenían arraigadas, como es el caso de las conocidas “limpias” o “curaciones” acudiendo con brujos tradicionales o “curanderos”, los mismos que se han valido de distintos panteones religiosos tales como el prehispánico, el católico, “entidades demoníacas” y, entre estos el panteón religioso Yoruba, donde se origina la santería.

Por lo tanto, la historia que caracteriza a dicho pueblo se ha construido a partir de experiencias religiosas conformando así un largo proceso de adaptación que se ve reflejado en las tradiciones locales.

Por otro lado, dichas creencias como la brujería, la curandería, la santería entre otras han estructurado ciertos actos sociales como los rituales, otorgándoles significados especiales. Algunos de los rituales más conocidos en Catemaco son: de iniciación, de maldición, de salación, de sanación, amarres, limpias, entre otros, mientras que por la santería se han incorporado los conocidos: ebbó, omiero, iniciaciones, imposiciones de collares, guerreros, etc. En estos es imprescindible utilizar, ciertos elementos como plantas, animales, piedras, entre otros, pues sin estos el ritual es obsoleto.

Dichos procesos sociales han surgido a través de interacciones entre creyentes, brujos, curanderos, espiritistas y santeros; como resultado de esto, hombres y mujeres creen en seres sobrenaturales, pero no específicos sino mas bien en realidades sobrenaturales, basadas en las experiencias cotidianas, por tanto es común asistir a misa y creer en la brujería, pero también recurrir a santeros para corregir alguna situación.

Durante mi estancia de trabajo de campo en Catemaco, pude observar cómo las creencias en la brujería, en el catolicismo y en la santería se mezclan formando “creencias sobrenaturales” a partir de la adoración de distintas entidades tales como: Belcebú, la Virgen del Carmen de Catemaco, Shangó, entre otros, pues aunque son creyentes en la religión católica, también creen en la brujería como parte de la cultura del entorno y, en la santería como una posibilidad novedosa. Además han llegado a practicar distintos rituales, por un lado apropiándolos específicamente algunos grupos de comerciantes y, por el otro, los brujos, mezclando ciertos rituales y elementos así como entidades religiosas para el refuerzo de sus prácticas y de protección entre ellos.

Al principio de esta investigación me preguntaba: ¿Por qué se le conoce a Catemaco como tierra de brujos?, ¿Cómo se relaciona la santería con la brujería?, ¿Qué tipo de yerbas se utilizan en los rituales?, pero quizás la pregunta más importante fue: ¿Habrá santería en Catemaco? muchas de estas preguntas se fueron aclarando durante el proceso de la investigación, pues en éste definí que me interesaba explorar las maneras en las cuales se construía la santería en Catemaco.

Para darle sentido teórico a éste artículo, recurriré a sociólogos clásicos como Émile Durkheim, quien abordó los hechos sociales materiales e inmateriales, entre estos últimos los referentes a lo religioso. Aquí los abordo desde la interpretación de Fernando Plascencia Martínez [2]. El objetivo es explicar la naturaleza religiosa del hombre en una manifestación de lo más simple y elemental, en las sociedades primitivas y modernas en cuanto a lo sagrado y lo profano. Según Plascencia Martínez:

Durkheim sostiene que la religión es el primer sistema de representaciones que el hombre hizo del mundo y de sí mismo, a lo que agrega que la ciencia y la filosofía tienen su origen en ésta. Las categorías del pensamiento, la abstracción de las propiedades universales de las cosas y los esquemas fundamentales del intelecto, son producto de la conceptualización religiosa, la cual- a su vez- es resultado de la organización social que sirve- como causa eficiente- de modelo del pensamiento. (Plascencia Martínez, 2004:19,20)

Además, Plascencia Martínez dice que Durkheim define lo religioso por lo sobrenatural, noción que para él es muy tardía como para tener que ver con el origen de la religión. Lo sobrenatural se constituye por contraste con lo normal, y la normalización del universo es una conquista muy reciente de las ciencias positivas. Lo que hacen “los primitivos” no es sobrenatural a sus ojos sino natural. El caso de los Yoruba, cuando fueron traídos a Cuba, seguían llevando a cabo sus rituales, ejerciendo su religión y sus prácticas.

Por lo demás, la idea de “misterio” como parte importante que merodea a la santería, es un desarrollo secundario de religiones “avanzadas” y es contingente respecto a la constante que presentan todas las religiones. Durkheim plantea que la idea de divinidad nace a raíz de la necesidad de expresar lo que define como “efervescencia colectiva” por un alto nivel de exaltación, por la necesidad de las cosas sagradas de lo sobrenatural, por ende la conciencia colectiva es la fuente de la religión y la sociedad, en busca de afrontar sus problemas, apuesta ante una nueva fe que resuelva sus necesidades cotidianas, ya sean estas económicas, familiares, de salud, sentimentales o simplemente de fe: “es en medio de estos ambientes sociales efervescentes y de su misma efervescencia de donde parece brotar la idea religiosa” (Ritzer, 1999: 246).

Según Plascencia Martínez, los fenómenos religiosos tienen dos categorías: creencias y prácticas, que es la parte esencial del ritual y que nunca se definiría el rito sin la definición de la creencia y toda creencia religiosa clasifica las cosas en sagradas y profanas. Así, las cosas sagradas sólo son representaciones de las creencias religiosas, y los ritos pasan a ser conductas profanas, es así que se construye una idea de lo religioso.

Durkheim señala que lo sagrado no propiamente es parte de lo religioso, también de la magia, es por esto que la religión católica por ejemplo, “odia” a la magia y la clasifica en conductas profanas. Plascencia Martínez señala que “La religión une a sus miembros en una común representación de lo sagrado y lo profano y de sus relaciones con ambos campos” (2004:21), asimismo, señala que la religión trabaja con la unión de los individuos bajo el concepto de “comunidad”, también llamada iglesia, y parte de lo que Durkheim denomina “naturaleza dinamogénica”, es decir, no solo de dominar a los individuos sino de elevarles por encima de sus aptitudes y capacidades” (Ritzer, 1999: 243, 244).

Historia de las diásporas africanas en América

La santería, regla lucumí o regla de Osha [3] es una religión que tiene sus orígenes en la tribu africana Yoruba: un pueblo proveniente de Dahomey, lo que hoy conocemos como Benin, así como también de Nigeria a lo largo del río Níger. Los Yoruba creen en un dios llamado Olorun u Oludumare, para ellos la fuente del ashé (la energía espiritual de la que se compone el universo, todo lo vivo y todas las cosas materiales). La estructura de esta religión se encuentra en un panteón religioso de divinidades como Shangó, Obatalá, Oggún, Yemayá, Oshún, Babalu aye, entre otros.

Entre 1820 y 1840, los principales tratantes de esclavos (portugueses, holandeses y franceses) vendían a estos a los españoles; quienes los trajeron a América, en especial a Cuba, Brasil, Trinidad, Haití y Puerto Rico, para explotarlos en el principal negocio de la colonia: el cultivo de la caña de azúcar.

Dentro de estos grupos se encontraban diferentes etnias, como los Yoruba quienes fueron los más capturados, razón por la cual su panteón religioso predominó en Cuba, pero también llegaron algunos del Congo, Angola, Guinea y otras partes de África. Es por eso que existen otras religiones en el Caribe como el vudú o vaudou en lengua francesa, que exclusivamente se practica en Haití. El palo mayombe o palo monte del Congo que también se practica en Cuba; la regla kimbisha, la biyumba, entre otras. En Brasil el equivalente a la santería es el macumba o candomblé de Nigeria.

El panteón religioso de la santería en Cuba comparte algunos dioses con el candomblé brasileño y puede que pase lo mismo en Trinidad y Puerto Rico. Estos países dan otros significados a sus dioses aunque algunos coinciden ¿acaso la santería en Catemaco tiene otros significados? Esta fue otra de las preguntas que me hice al inicio de esta investigación.

La diferencia de la santería en Cuba con la santería o candomblé que se puede ver en Brasil es respecto a su panteón de divinidades, ya que estos se utilizan para diferentes situaciones donde predomina la magia; la santería es una religión que adopta el culto a la naturaleza y a los espíritus. En Cuba este panteón religioso persistió igual que entre los Yoruba por la mayoría de población de Dahomey, mientras que en otros países del caribe varía la población de descendencia Yoruba.

La santería en México, específicamente en Catemaco, Veracruz, ha tenido un auge importante a partir de 1959, con los inmigrantes cubanos y los actores sociales que ya compartían escenarios en el país, en especial en Veracruz, donde se organizaba el denominado Carnaval de Veracruz: Veracruz también es Caribe. Esta asimetría entre ambas culturas (caribeña y veracruzana) es muy especial y por ello:

Algunos elementos que forman parte del universo religioso de la santería, permiten observar de manera clara cómo se entrecruza con otra amplia gama de prácticas, objetos y servicios pertenecientes a otras “tradiciones”, que la insertan en procesos más amplios de mercantilización de símbolos, creencias, prácticas y objetos culturales, cuyo uso y apropiación muchas veces “refuncionalizan” y modifican su sentido original (Juárez, 2000).

Según Peter Berger y Thomas Luckmann (1997) la manera en la cual se construye socialmente la realidad, es mediante aquellas situaciones, experiencias y procesos que los individuos han ido asentando, dándole forma a sus expresiones imaginarias que determinan y a la vez construyen como parte de su cotidianidad. Un ejemplo de ello lo podemos ver en Catemaco, cuando algunas personas han determinado ciertas normas religiosas como creer en seres sobrenaturales y el poder de los elementos que les adjudican, todo ello producto de experiencias cotidianas en busca de lo desconocido. Para Berger y Luckmann la realidad es “una cualidad propia de los fenómenos que reconocemos como independientes de nuestra propia volición” (1997: 13).

A la vez, el conocimiento es el proceso cognitivo de apropiación de las cosas, en otras palabras, dicho concepto forma parte de la construcción social de la realidad y alude al reconocimiento de ciertas experiencias y situaciones que las personas dan por asentadas lo que significan hechos reales. Para Berger y Luckmann el conocimiento es “la certidumbre de que los fenómenos son reales y que poseen características especificas” (1997: 13). Un ejemplo de dicho concepto se aprecia en Catemaco, ya que parte de la cultura del pueblo se basa en la creencia de seres sobrenaturales (Diablos y Santos), en la construcción de rituales, en los elementos que se emplean, en las fechas locales como el día del brujo, entre otras, las cuales han surgido a través de la similitud de “ideas”.

Los autores plantean que la realidad se construye con base en interacciones sociales y a la vez que ciertos miembros de un grupo mantienen afinidad, compartan intereses, establecen ciertas leyes y normas que los diferencian de otros grupos, lo que seria parte de su relatividad social.

Por ello, la sociología del conocimiento se ha dedicado a explorar la conducta de los grupos sociales, respecto a los procesos que han llevado a establecer ciertas cosas como realidades. Para Berger y Luckmann:

Una sociología del conocimiento deberá tratar no solo las variaciones empíricas del conocimiento en las sociedades humanas, sino también los procesos por los que cualquier cuerpo de “conocimiento” llega a quedar establecido socialmente como realidad (1997: 15).

La santería como refuerzo en el mercado espiritual de Catemaco

La tradición del esoterismo en Catemaco ha creado en algunas personas necesidades sobrenaturales, por lo que algunos actores se han acercado a prácticas como la brujería, el espiritismo, la santería, entre otras, ya que de alguna forma son “convencidos” por la promesa de “solucionarles sus problemas”. Estas personas han construido una santería típica en Catemaco por la mezcla de creencias en la brujería y en la santería. Por lo tanto, construyen ideas de ciertas deidades santeras y católicas, como por ejemplo: creer en la Virgen del Carmen de Catemaco, pero también en Shangó, no como equiparación sino como conjunto de dioses donde se es posible acudir cundo se encuentran en problemas.

Uno de los factores que ha propiciado la construcción de ciertas ideas en las personas ha sido el “sincretismo menor”, construido con base en creencias y prácticas que han determinado una santería notable por parte de los “multiesoteristas” [4] y de los santeros propiamente.

Prácticas como la santería y los rituales están plagados de creencias que incluyen dioses Yoruba y católicos, según lo afirman algunos intelectuales esto es conocido como sincretismo religioso [5]. En el caso de Catemaco, las creencias en dioses prehispánicos y católicos que originaron un sincretismo religioso en México, han tenido un proceso de construcción colectiva, e individual, ya que las personas construyen procesos particulares con base en ideologías religiosas, como las creencias y prácticas mismas que han determinado la inclinación por ciertas religiones, como la santería que aún siendo una religión transnacional, algunas personas la han adoptado como parte de su imaginario religioso. En Catemaco las personas no la consideran como una religión, sino más bien como una práctica, una de las opciones que existe en el “mercado espiritual”.

Según constaté en mi trabajo de campo, el proceso de construcción de la santería en Catemaco empieza a partir del año 2000, aunque puede tener antecedentes históricos que ya mencioné. Debido a que los santeros se han establecido en el pueblo y han construido en las personas una imagen de “caritativos”, mote que ha sido factor importante para que la santería gane “clientes”, los multiesoteristas por su parte han ido perdiendo credibilidad con ciertas personas, ya que mantienen precios altos en relación con los trabajos que ofrecen.

Otro de los factores que ha propiciado que las personas se inclinen por la santería, es porque dicha religión en Catemaco es novedosa, y un ejemplo de ello es la indumentaria [6] que utilizan los santeros, misma que enaltece, identifica y a la vez puede ser vistosa para algunas personas, ya que ha tenido una clientela muy especifica, y que han recomendando aquellas personas que han experimentado ciertos sucesos como problemas familiares, de salud, económicos, sentimentales u otros y que han sido “resueltos” por los santeros.

Las personas experimentan procesos colectivos, y estas experiencias han influido en algunos santeros para dicho proceso social, tal como comenta la santera Doña Josefina, quien llegó por motivos de salud a dicho lugar, para después establecerse y practicar la santería no como modus vivendi, sino para ayudar a las personas que se acercan a ella para resolver ciertos problemas que les acontecen; así, lo narra Doña Josefina:

Hace aproximadamente tres años que me convertí en santera, y pues hace tres años me he dedicado a trabajar con la gente… yo tuve un accidente en el cual me quedé invalida por tres años…y gracias a la santería fue que encontré esta paz, esta tranquilidad, esta salud que estaba perdiendo.

La santera narra su experiencia, motivo de acercamiento a la santería, que no fue solo como creyente sino también como practicante, esto debido al conjunto de viajes de iniciación, asentación [7], entre otras actividades que ha realizado en Cuba, y que en comparación a Don José, quien se inició en la santería por curiosidad, a raíz de los constantes viajes que también realizó a Cuba como turista. Dado que en aquél país es donde la santería tiene un auge muy notorio, a esta persona le dio por iniciarse. Así Don José comenta: “Bueno, mis viajes los hice a Cuba, los empecé en los 90, iba tres veces al año pero iba nada más de vacaciones, de paseo y eso”.

En su estudio sobre la transnacionalización de la santería en la Ciudad de México, Nahayeilli Juárez Huet, afirma que “Otros mexicanos, fuera del ámbito artístico, también entraban con el universo de las religiones afrocubanas, particularmente durante sus visitas a Cuba” (2000:119). Juárez Huet también argumenta sobre la base de sus viajes a Cuba, que “los mexicanos, en comparación de otros visitantes, son unos fanáticos de la religión, debido a los viajes de turistas que varias empresas cubanas como la de Brujo Tour, Ocha Tours, entre otras, organizan en Cuba” (2000:135). Es por esto que algunas personas como Don José tuvieron el primer acercamiento con santeros cubanos, iniciándose y construyendo la idea de la religión afrocubana que más tarde y en compañía de su pareja la trajeron a Catemaco.

Otras personas como don Raúl Mulato Aguirre, espiritista de 59 años, originario de San Andrés Tuxtla, Veracruz, residente de Catemaco desde 1979, nos comenta que por razones de salud se acercó a la santería, ya que conocía a estos santeros y de alguna manera han intercambiado experiencias, de hecho se han curado entre ellos y eso lo ha convencido:

La santería trabaja la sanación, las operaciones invisibles, a mí me han hecho ellos, bueno un compañero amigo de allá de Cuba muy bueno, muy allegado a nosotros me hizo una operación en el estomago.

Como estas personas dedicadas a la práctica de ciertas tendencias esotéricas como el espiritismo, otros creyentes se han acercado por motivos de salud, sin interés de iniciarse, ya que en el entorno cultural de Catemaco algunas personas prefieren un brujo o curandero antes que un médico.

Este tipo de tradiciones y prácticas esotérico-religiosas son las que han dado pie a denominar a Catemaco y a su gente Tierra de brujos, mote que distingue a la zona de los Tuxtlas y, específicamente a Catemaco.

santeria_altar
Altar de Orishas, donde figura Yemaya y Oshún respectivamente

Rituales y significados: yerbas, animales y algo más

En la santería, como en otras religiones o prácticas religiosas como la brujería, la curandería y el espiritismo que se llevan a cabo en Catemaco, los rituales son parte fundamental, ya que en algunos casos sirven como vehículo que comunica a los hombres con los dioses. En la santería tradicional que se practica en Cuba se tiene una serie de rituales, entre los más comunes se encuentran los “rituales de iniciación” que tienen el objetivo de iniciar personas aleyos [8] en la religión santera.

El primer ritual al que se enfrenta el aleyo consiste en la adquisición de collares [9] protectores de cuentas de culto, elekes [10]. Estos collares son hechos por una madrina que se le asigna, también llamada Yubbona [11], esta persona debe estar iniciada en la santería, tener conocimiento en los sistemas adivinatorios y en la lengua africana, como el yoruba, y tener una vida correcta, pero no necesariamente debe de ser madrina, sino también padrino. Es semejante a los padrinos que se buscan en la religión católica, ya que estos son o deben ser personas allegadas a la iglesia, con un alto nivel de valores morales y religiosos. Pues tiene la obligación de ayudar al ahijado en todos los procedimientos que este necesita.

Por ejemplo, una de las funciones de esta madrina es visitar al babalawo y pedirle que consulte los caracoles [12] para ver cuál es el ángel guardián del aspirante. De lo contrario, si no se escoge una madrina que tenga la suficiente preparación dentro de la religión santera, y esta se equivoca en la invocación del Orisha guardián, podría ocasionar disgusto al Orisha invocado, ya que al santo no se le puede bajar al estero [13] por cualquier cosa.

Hay inicialmente cinco collares, [14] uno por cada Orisha, y los primeros son: Obatalá, Eleggua, Oshún, Yemayá y Shangó, y se preparan con hilo de algodón y deben ponerse siete días en un omiero [15] especial que se prepara con yerbas predilectas de las deidades mencionadas. Cuando los collares o elekes están listos se lavan en un río y se le hace una ofrenda a Oshún, que consiste en el sacrificio de un pollo y un poco de miel. Después, el santero hace nuevamente un omiero, un sacrificio de animales (ebbo) y una ofrenda de frutas y velas. Se vuelven a poner los collares en el omiero y siete días después se entregan al aspirante en un ritual que dura varias horas, en algunas ocasiones se hace un guemilere [16] a los santos y así finaliza la imposición de collares. Como narra José Hinojosa, santero de 67 años:

Bueno, para la entrega de collares primero se lee tu registro. Al leerte tu registro ahí dice a qué santo perteneces, qué santo es tu papá, qué santo es tu mamá. De acuerdo con ese santo que te toca se hace un ritual en el cual te piden, pues pueden ser dos gallos, dos chivos, un borrego, palomas, gallinas guineas, codornices. Es el santo que te va a proteger siempre, sí, pero para esto tienes que tener una iniciación haciéndote ese ritual, tenemos que durar, primero te entregan tus guerreros, pero para ese ritual tienes que estar ya sea siete días o catorce días, según, durmiendo en un petate en el suelo sin almohada, sin salir de esa habitación para nada, ahí te bañan, ahí te asignan una Yubbona, es como si fuera tu madrina.

En Catemaco este ritual de iniciación no es muy común, ya que la mayoría de las personas que visitan a estos santeros solo es con motivo de las limpias y trabajos como amarres sentimentales, pedimentos para la buena suerte en lo económico, en el negocio o comercio, en la salud, entre otros. Según Don José, las veces que han iniciado personas se hace un ritual muy breve, por la falta de elementos como las yerbas de las que se compone un omiero, algunos de los animales para el ebbo, entre otras cosas.

Otro de los rituales de la santería es la entrega de guerreros, o hechura de Elegguá,[17] el cual es un paso más avanzado dentro de la religión, ya que el iniciado antes tuvo que haber recibido los collares para ser considerado yaguó, o sea iniciado. Esta ceremonia es más complicada ya que consiste en hacer rogación de cabeza,[18] un baño con omiero y el sacrificio de animales a las deidades impuestas que son los guerreros:[19] Elegguá, Oggún, Ochosí y Osun. La ceremonia es similar a la de la entrega de collares, sólo que ahora se entregan los guerreros. También participa una yubbona o madrina, quien se encarga de las atenciones, el babalawo, quien va a dirigir el ritual, y esta vez se le rapa la cabeza al Yaguó y se le tatúan símbolos de las deidades a recibir. También puede que el santo ordene al novicio, quedarse catorce días y no siete como cuando se tomaron los elekes.

Según Migene Gonzáles Wippler, “el significado simbólico de la adquisición de los collares y de Elegguá es análogo a las tácticas militares de ataque y defensa, mientras los collares proporcionan protección, Elegguá y los otros guerreros hacen posible atacar y vencer a los enemigos con facilidad” (1976: 43).

santeria_fundamentos
“Fundamentos” que son entregados a los babalawos y santeros recíbidos,

A manera de conclusión

Después de explorar parte de la historia y cultura regionales de Catemaco puedo afirmar que la santería, como religión relativamente reciente, ha sido resultado de procesos sociales como son las migraciones africanas y caribeñas a las costas mexicanas, la importación de mercancías o productos de índole esotéricos, así como de la difusión en medios masivos de comunicación que exaltan a los brujos de rituales colectivos en los que participan hombres y mujeres y, finalmente, de un cúmulo de discursos con múltiples significados en torno a los santos, los santeros y la santería en general.

La santería, así como otras religiones o prácticas, ha sido el vehículo que ha dado continuidad a las creencias locales, ya que estas se han construido a través de ideas y símbolos significantes donde podemos apreciar ciertos elementos simbólicos (fetiches) que emergen de ellas.

A la vez, hombres y mujeres de Catemaco han atravesado por procesos religiosos y, simultáneamente han construido prácticas y por consiguiente las han materializado en rituales que son resultados de las necesidades cotidianas de las personas en busca de lo sobrenatural.

El hecho de apropiar dioses como Shangó que pertenecen al panteón religioso santero e incluirlo como parte del reforzamiento de las creencias en dicho lugar, nos habla de un proceso de sincretismo de deidades y, a la vez, de elementos, católicos y afrocubanos, pues dichas creencias parten de una adoración pagana y al mismo tiempo de adorar imágenes sincréticas como es el caso de la santería en Cuba, al incluir algunos de los elementos religiosos tales como: oraciones, veladoras, rosarios, collares, escapularios, yerbas, entre otros, los cuales han sido parte fundamental para la difusión de la santería en el pueblo, pues además estos se han refuncionalizado y se han utilizado en algunas de las prácticas tradicionales de Catemaco.

La santería en Catemaco, entonces, se construye como resultado de un sincretismo religioso menor, pero este sincretismo se teje a partir de discursos, de rituales, de iniciaciones, entre otros, los mismos que han formado ideas sobrenaturales en las personas del lugar, así como también por la implementación de elementos transnacionales de los cuales han adaptado otras prácticas como es el caso de la brujería, pues es a partir de este movimiento religioso que en Catemaco se han construido nuevas tendencias religiosas como la santería que han recontextualizado la realidad del lugar.

Por ultimo, enfatizo cómo la santería se encuentra articulada con las prácticas sobrenaturales locales, pues al adaptar discursos, rituales y elementos transnacionales se construye una mezcla de creencias, por un lado la brujería refuerza su panteón religioso mientras que por el otro, la santería se adapta a nuevos espacios culturales como es el caso de Catemaco. Es así que la construcción de la religión afrocubana en Catemaco se ha dado a partir de procesos sociales entre los santeros, los brujos, los curanderos, los espiritistas y los creyentes en general.

Bibliografía mínima

Bolívar, Natalia (1990), Los Orishas en Cuba, La Habana: Ediciones Unidas.
Berger, Peter L. y Thomas Luckmann (1997), La construcción social de la realidad, Buenos Aires: Amorrortu Editores.
Durkheim, Emile (2001), Las formas elementales de la vida religiosa, México: Ediciones Coyoacán.
Feraudy, Heriberto (2002) La Venus lukumí: Oshún la diosa de Oshogbo, Jalisco: Centro Cultural Afrocubano de Occidente, A.C.
Juárez Huet, Nahayeilli (2000), “Un pedacito de Dios en casa. Transnacionalización, relocalización y práctica de la santería en la ciudad de México”. Tesis de Doctorado en Antropología Social, Zamora: El Colegio de Michoacán.
Plascencia Martínez, Fernando (2004), “La magia como elaboración simbólica del entorno: el caso de Jesús Maria, Aguascalientes”, Tesis de Doctorado en Ciencias Antropológicas, Universidad Autónoma Metropolitana (Unidad Iztapalapa), México, DF.
Ritzer, George (2005), Teoría Sociológica clásica, México: McGraw Hill/Interamericana de España.
Velásquez, Catalina (2006), Santería cubana, México: Editores Mexicanos Unidos, S.A.

Fotografías del autor tomadas en Ctemaco, Veracruz, diciembre de 2007.


Juan Manuel Saldívar Arellano

Licenciado en Sociología por la Universidad Autónoma de Tamaulipas, México, actualmente estudiante de la maestría en Antropología social en la Pontificia Universidad Católica del Perú, he realizado estudios socio antropológicos en la zona sur del estado de Veracruz, México, específicamente relacionado al establecimiento de la santería cubana. judoka_25@hotmail.com jsaldivar@pucp.edu.pe

[1] Según Natalia Bolívar Arostegui, es una mezcla cultural, en su caso muy específico, es la equiparación de deidades, creencias y elementos que emergen del pasado africano y de los cuales se han adaptado y a la vez se han refuncionalizado a través del tiempo y el espacio con otras culturas. (Bolívar Arostegui, 1990:33). La utilización de éste concepto fue base para la exploración de dicha investigación, ya que se exploraron los panteones religioso-sincréticos (españoles y africanos), la descendencia de dioses (Orishas), así como también la herbolaria, algunos rituales, creencias, prácticas y la diferenciación de otras religiones que existen en el Caribe, también consideradas sincréticas.

[2] Fernando Plascencia Martines, Sociólogo de formación, Dr. en antropología por la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa, con la tesis “la magia como elaboración simbólica del entorno: caso Jesús María, Aguascalientes”, actualmente docente e investigador en la Universidad Autónoma de Aguascalientes.

[3] Se le denomina regla para diferenciarla de algunas otras, la palabra Lucumí fue adaptada por los españoles para identificar a los Yoruba de otras tribus, Oloku mi, significa “amigo mió” en el idioma de los Yoruba. (Velásquez, 2006:20).

[4] Multiesoteristas: aquella persona que dice tener conocimientos de la brujería, curandería, yerbería, espiritismo y en algunos casos de la santería.

[5] El proceso que se dio en Cuba equiparando los panteones religiosos: Yoruba y católico, que originó lo que se conoce actualmente como santería cubana

4 La indumentaria que usan los santeros es muy peculiar, por lo tanto se diferencian de otros como los “brujos” por ejemplo, que visten normal. Los santeros casi siempre andan vestidos de blanco, similar a como visten algunos “cubanos” con guayabera y pantaloncillo, alguna boina en caso de don José y con vestido o pantaloncillo blanco en caso de doña Josefina. Para los rituales utilizan una vestimenta especifica, que también va de acuerdo con el santo que van a invocar y sus collares, que es lo que los representa.

[7] Cuando se recibe el santo que rige a una persona en algunos casos es posible tener dos, por ejemplo Papá Eleggua y Mamá Oshún. La asentación es similar a un bautizo, y se elige a una Yubona o madrina que es la guía en las rutas espirituales de la religión.

[8] Personas que se van a iniciar en la santería.

[9] Collares: simbolizan el primer paso que da una persona para ser santero, pero también pueden iniciarse otras personas por motivos de enfermedad u otros. Estos sirven de protección, siempre y cuando los lleve puestos, pero no se puede tener relaciones sexuales ni bañarse con ellos. Si pretende realizar alguna de estas actividades tiene que quitárselos, realizarlas y después volver a ponérselos.

[10] Son los collares de protección. Se les llama así por los vocablos en el idioma de los Yoruba.

[11] La Yubbona es la madrina de quien se va a iniciar, conocido como Yaguó.

[12]Elementos de adivinación que emplea la santería a través de una tabla conocida como ifa, los caracoles se avientan a un petate llamado estero, y según hayan caído los caracoles se sabe lo que el santo necesita o quiere, pues es a través de estos que el santo se comunica.

[13] Tapete de palma donde se leen los caracoles, y donde baja el santo.

[14] Primeros collares Obatalá, Eleggua, Oshún, Yemayá y Shangó.

[15] Líquido empleado por los santeros durante las ceremonias de iniciación. Se hace de 101 plantas y palos en otros lugares. En Catemaco se realiza de 21 plantas, debido a la falta de elementos. Se hace en una especie de cubeta o baño, se hierve y se supone que el concentrado de las plantas es el líquido que se aprovecha para la acción que se va a realizar.

[16] Ceremonia profana de la santería, también considerada fiesta donde participan los Orishas, una especie de contacto entre los hombres y los dioses.

[17] Estos también son collares, solo que es un paso mas avanzado en la religión santera y sirven igual de protección, pero también de ataque.

[18] Es una ceremonia que se la hace al aleyo, debe ser de coco y agua, y sirve como ofrenda al ángel de la guarda, se le coloca coco rayado, la cáscara, cacao, agua, el algodón y otros elementos en la cabeza, hombros, pies y manos. Véase Velásquez, 2006.

[19] Los guerreros son los siguientes collares que se entregan y están constituidos de la siguiente forma: Eleggua, Oggún, Ochosi y Osun.

Junio 2009

Artículos relacionados de Antropología cultural