Juan Manuel Saldívar Arellano, Santería Cuba

Para conocer Cuba: La santería como producción histórica, religiosa y cultural en el imaginario colectivo cubano.

A Cuba, la bella…

RESUMEN

El presente artículo pretende brindar un panorama general de la cultura cubana, basándose en algunos de los procesos de construcción histórica, religiosa y cultural; escudriñando ciertas tradiciones y significados que conciernen a la santería como religión y cultura oficial, además de cómo esta ha sido un factor de inspiración para intelectuales clásicos cubanos, quienes con sus aportaciones han colaborado en la construcción de lo cubano, la cubanidad y la cubania propiamente. Por lo tanto, la cultura afrocubana se ha desarrollado como producto de múltiples aportes en la música, la gastronomía, el lenguaje, la ética, el pensamiento, lo meramente sociocultural y las creencias sobrenaturales propiamente, las formas de expresión, las reglas de conducta y las pautas que la religión ha marcado en la construcción de la cultura popular cubana, así como las múltiples aportaciones que la santería ha hecho a otras reglas sobrenaturales, provocando una transnacionalización y estigmatización de la misma.

PALABRAS CLAVES: religión, santería, construcción, transnacionalización, Cuba.

SUMMARY

The present article it tries to offer a general panorama of the Cuban culture, being based on some of the processes of historical, religious and cultural construction; investigating certain traditions and meanings that concern the holiness as religion and official culture, besides how this one has been a factor of inspiration for intellectual classic Cuban, who with his contributions have collaborated in the construction of the Cuban thing, the cubanidad and the cubania properly. There fore, the Afro-Cuban culture has developed as product of multiple contributions in the music, the gastronomy, the language, the ethics, the thought, the merely sociocultural thing and the supernatural beliefs properly, the forms of expression, the rules of conduct and the guidelines that the religion has marked in the construction of the popular Cuban culture, as well as the multiple contributions that the holiness has done to other supernatural rules, provoking a transnacionalización and stigmatización of the same one.

KEY WORDS: Religion, holiness, construction, transnacionalizacion, Cuba

Introducción

El presente artículo pretende conocer parte de la construcción y producción histórica, cultural y religiosa de Cuba, la bella.

En primer punto, intento resaltar los principales intelectuales, quienes con sus aportaciones rescataron la cultura afrodecendiente, la exploraron y la envasaron en la historia cubana; de negros y blancos.

El objetivo no sólo es explorar la producción religiosa, sino cómo esta se encuentra conectada con la cultura y la historia locales propiamente, para ello, escudriñando la gastronomía, la música, el teatro, la poesía, el arte, entre otras expresiones culturales, mismas que tienen un trasfondo religioso, históricamente hablando, un pasado africano.

En segundo punto, hago un paseo por provincia, analizando la gastronomía cubana, algunos de los principales platillos, aquellas comidas que gustan tanto a las personas como a los santos y, de igual forma, la música colorida como los tambores batá, la salsa, el guaguanco, la rumba, entre otras, donde el negro ha dejado un legado histórico, las formas de expresión, el lenguaje popular construido con base en las creencias sobrenaturales como el estar salao, no se que traigo arriba, ashé, alafia, entre otras expresiones lingüísticas utilizadas en el caló cubano y mismas que han construido un cubismo especifico, una cubanidad y una cubania llena de identidad que representa al pueblo cubano en general.

En tercer punto, enumero algunas de las ceremonias más recurrentes en la santería[1], tales como la entrega de collares, entrega de guerreros o hechura de Eleggúa, mano de Orula, iniciación o hacer santo, consagraciones a santos específicos, entre otras, mismas que resaltan la variedad herbolaria utilizada en dichos rituales. El hecho de mencionar el proceso religioso de la regla de Ocha, ayuda a entender cómo la santería no es sólo una practica religiosa, sino, una religión producto de un complejo sincretismo ideológico entre dos panteones religiosos, el católico y el africano, por lo tanto, dichos procesos histórico-religiosos han sido también procesos socioculturales, al momento de establecerse, mantenerse y oficializarse como religión y cultura popular de Cuba.

En cuarto punto, menciono cómo la santería se ha transnacionalizado en otros espacios del continente, incluso en Europa, construyendo un pedacito de Cuba en el mundo, y a la vez, adquiriendo nuevos significados y motes específicos como relacionarla con la brujería, el chamanismo o meramente las ideas demoníacas, todo ello producto de las múltiples migraciones, interactuando con otras reglas y estas adoptando ciertas expresiones religiosas de origen africano y adaptándolas con las tradiciones locales de sus pueblos. Por lo tanto, este articulo además de explorar parte de la producción histórica, cultural y religiosa de Cuba, intenta dar una explicación de la religión estigmatizada como es el caso de la santería cubana, abordada desde una perspectiva sociocultural.

Puntos de partida: héroes, hijos y guerreros.

El proceso histórico cubano ha sido infatigablemente resaltado por dos historias, blancos y negros sin olvidar a los nativos taínos y siboneyes quienes fueron los primeros en tener contacto con Cristóbal colón aquel 27 de Octubre de 1492.

La conquista de la Isla por España se inicia casi dos décadas después del primer viaje de Colón, como parte del proceso de ocupación que se irradiaba hacia diversas tierras del Caribe. El español Diego Velázquez se encargó de explorar y distribuir tropas en el territorio, se inició en 1510 con una prolongada operación de reconocimiento y conquista. Alertados acerca de las tropelías cometidas por los españoles en las islas vecinas, los aborígenes de la región oriental de Cuba resistieron la invasión hispana, dirigidos por Yahatuey pero estos no tuvieron trascendencia. Por lo tanto, la Colonia se inicia con la fundación de Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa, en 1512, los españoles emprendieron el establecimiento de siete villas con el objetivo de controlar el territorio conquistado Bayamo (1513), la Santísima Trinidad, Sancti Spíritus, San Cristóbal de La Habana (1514) y Santiago de Cuba (1515), designada sede del gobierno.

Entre 1512 y 1880, los españoles optaron por traer esclavos africanos a través de los principales tratantes de esclavos (portugueses, holandeses y franceses) estos los capturaban y los vendían a los españoles quienes los repartieron en América, en especial en Cuba, Puerto Rico, República Dominicana, entre otras islas menores, para explotarlos en el principal negocio de la colonia: el cultivo del tabaco y la caña de azúcar.

Dentro de estos grupos se encontraban diferentes etnias, como los Yoruba quienes fueron los más capturados, razón por la cual su panteón religioso predominó en Cuba, pero también llegaron algunos del Congo, Angola, Guinea y otras partes de África, como los Carabalí, Mandingas, entre otros, por ello existen otras reglas como el palo mayombe, los abakua, nañigos,[2] entre otros de procedencia asiática, por ello se les atribuye la diversidad cultural en Cuba.

Más adelante y para inaugurar la República, en 1902, el General Máximo Gómez mostró la primera y actual bandera de Cuba diseñada por Miguel Teurbe Tolón y el primer presidente de la isla Tomás Estrada Palmas, en la cual ya resaltaban las tres líneas azules, dos blancas el triangulo rojo y la estrella blanca solitaria, dicha bandera se instaló sobre el asta del castillo de los tres reyes del Morro, en la Habana, sellando con este acto el final de la revolución cubana, de sus guerras independentistas y al mismo tiempo justificando el sacrificio de los soldados muertos en batalla. Según Osmani Planas, originario de Pinar del Río, Cuba y residente en Tamaulipas, México opina que:

“El azul (de la bandera) es el cielo azul de Cuba, el rojo, la sangre derramada por los cubanos en todas las luchas por la independencia de Cuba desde El Titán de Bronce el generalísimo Antonio Maceo y Gran Gales en 1800, hasta el Joven Luchador Universitario Frank Pais en el Moncada 1958, el blanco significa la pureza, y la estrella solitaria a Cuba como el único país libre e independiente de América latina”

Por otro lado, para conocer Cuba, atrás de la historia y las revoluciones, se tiene que conocer la construcción de la cultura cubana ¿quienes han rescatado las tradiciones populares? donde lo religioso contribuye en la cultura meramente del pueblo, en las aportaciones de los negros y españoles y en los múltiples significados que ha provocado dicha mezcla.

Para ello, veo necesario resaltar la contribución de intelectuales clásicos cubanos como Fernando Ortiz, Lidia Cabrera, Rómulo Lachatecheré, Nicolás Guillen, Alejo Carpentier, Wilfredo Lam, entre otros, que se dedicaron a la exploración y re-construcción de la identidad cubana.

Fernando Ortiz[3] nació el 16 de julio de 1881 y murió el 10 de abril de 1969 en La Habana, Interesado en explorar lo cubano, y específicamente los aportes que hicieron los negros esclavos traídos a Cuba en tiempos de la Colonia; por lo que en 1906 publica “Hampa afrocubana: Los negros brujos”, donde marca el inicio de los estudios africanistas en Cuba, intenta determinar las regiones de procedencia de las distintas “tribus” africanas llegadas durante el tráfico, se describe lo acontecido en la travesía de los buques negreros, la vida de los esclavos en las plantaciones y en las ciudades, sus costumbres, fiestas, músicas, y se intenta un estudio serio de los cultos “afrocubanos”, termino creado por Fernando Ortiz para designar aquellos aspectos de la cultura cubana en que predominan elementos de antecedentes africanos.

Los negros brujos es un libro donde mezcla la criminología y la cultura meramente, retomando al criminalista italiano César Lombroso. Dicho libro está cargado de todos los prejuicios imperantes a principios de siglo contra los negros y sus culturas. Las teorías sobre las llamadas razas superiores e inferiores, o sobre los pueblos predestinados al crimen o la barbarie, surgidas en Europa como medio de justificar el reparto que las naciones blancas se habían hecho del mundo de color, en resumen es el inicio de los estudios culturales en Cuba, donde explora los códigos de conducta que marcaban al esclavo y la contribución en lo religioso de éste, al mencionar ciertos cultos como el de los Yoruba, entre otros.

Después de esta su primera aportación surgieron otras como, “Entre cubanos” (1914); “Los negros esclavos” (1916), “Los cabildos afrocubanos” (1921); “Historia de la arqueología indo cubana” (1922); “Glosario de afronegrismos” (1924); “Alejandro de Humboldt y Cuba” (1930); “Contrapunteo cubano del tabaco y el azúcar” (1940); “Martí y las razas” (1942); “Las cuatro culturas indias de Cuba” (1943); “El engaño de las razas” (1946); “El huracán, su mitología y sus símbolos” (1947); “Los bailes y el teatro de los negros en el folklore de Cuba” (1951); “Los instrumentos de la música afrocubana” (1952); e “Historia de una pelea cubana contra los demonios” (1959), entre otras que fueron fruto del interés en la exploración y revalorización de la identidad cubana, donde destacaba la importancia de la cultura y religión negroide a la sociedad popular cubana, en resumen, durante sus múltiples estudios, Don Fernando Ortiz llegó a la conclusión que la expresión religiosa yoruba triunfó sobre las demás por varias razones: primero, por el considerable número de esclavos que de tal procedencia llegaron a América, segundo, al gran progreso de su teología comparada con otras de esclavos provenientes de otras etnias, tercero, la intensa fuerza expansiva de los Yoruba y cuarto, lo muy denso de su población y a la difusión de su lengua que hablan más de tres millones de negros.

Por lo tanto, en la actualidad, surge la conocida santería o regla de Ocha, fusión de dos panteones religiosos; africanos y católicos y desde entonces es considerada la religión oficial de Cuba.

Por otro lado, Lidia Cabrera, nació en Nueva York en 1900 y murió en Paris en 1991, de muy pequeña llegó a Cuba e inicio su interés en la cultura afrocubana publicando sus inquietudes en diarios de la habana, en su juventud partió a Paris donde no dejó el interés por la cultura popular cubana, publicando en diarios y revistas de Paris, ha descrito las creencias y prácticas de las religiones africanas, luchando con la idea que se tenia sobre los cultos africanos, donde eran tachados de brujería y esoterismo, Lidia Cabrera desnudo las practicas con sus descripciones y logró contribuir con la aceptación de la religión africana en Cuba.

Dentro de sus obras principales, destacan; “Cuentos negros de Cuba” (1940), “¿Por qué? Cuentos negros de Cuba” (1948), “El monte”(1954), “Refranes de negros viejos” (1955), “Anagó, vocabulario lucumí” (1957), “La sociedad secreta abakuá, narrada por viejos adeptos” (1958), “Otán iyebiyé, las piedras preciosas” (1970), “Ayapá: cuentos de jicotea” (1971), “La laguna sagrada de San Joaquín” (1973), “Yemayá y Ochún” (1974), “Anaforuana: ritual y símbolos de la iniciación en la sociedad secreta Abakua” (1975), “Francisco y Francisca: chascarrillos de negros viejos” (1976), “Itinerarios del insomnio: Trinidad de Cuba” (1977), “Reglas de Congo: palo monte mayombe” (1979), “Koeko iyawó, aprende novicia: pequeño tratado de regla lucumí” (1980), “Cuentos para adultos, niños y retrasados mentales” (1983), “La regla Kimbisha del Santo Cristo del Buen Viaje” (1984), entre otros, donde rescata a modo de cuentos, chascarrillos y etnografías propiamente, la cultura cubana a partir de las múltiples aportaciones que los negros hicieron al lenguaje, la música, la gastronomía y las creencias meramente populares.

El tercer pilar importante en la construcción de lo cubano es sin duda Rómulo Lachateñeré, nació en la Habana en 1909 y murió en un accidente de aviación cerca de Puerto Rico en 1951, en su corta vida, se dedicó a la medicina y en sus tiempos libres escudriñaba la cultura afrocubana a través de los mitos africanos y la unión de estos con las deidades cristianas, su máximo aporte fue describir los conocidos apattakís a través de lo que tituló “¡¡Oh, mio Yemayá!!, Manual de santería; el sistema de cultos lucumí” pero que en realidad se refería a ¡¡Omí o Yemayá!! Que en anagó lengua Yoruba significa “agua, tú, Yemayá” y es una frase ritual con la que se alude al carácter de dueña de los mares que tiene esa deidad africana.

En su obra, menciona cómo la tradición mitológica Yoruba fue llevada a Cuba por los esclavos africanos, sincretizandose a través del proceso de transculturación, ya que los mitos formaban parte del complejo adivinatorio y, durante los años, ciertos vocablos fueron perdiendo su sentido original, se traslaparon con el castellano y formaron los rituales que se conocen en la actualidad. La tarea de Lachatañeré fue describir los mitos y expresiones religiosas de los Yoruba, no sólo traducirlos sino darle forma literaria de tal forma intentaba que no se perdiera su sentido original.

Otro hijo y guerrero de lo cubano es Wilfredo Lam quien exploró y describió pintando la cultura afrocubana. Lam nació en 1902 en Sagua la Grande, provincia de Villa Clara y murió en 1982 en Paris. Inspirado por grandes artistas como Miró, Goya, Picasso, entre otros, se entusiasmo en el arte y más tarde conociendo a distinguidas figuras del medio artístico se entusiasmo por el surrealismo debido a los constantes viajes y estancias en Francia, Estados Unidos, Alemania, Italia, entre otros países donde compartió y expuso sus pinturas. Entre 1945 y 1946 Viaja a Haití invitado por Pierre Mabille, entonces agregado cultural francés en Puerto Príncipe. Allí asiste por primera vez a ceremonias vudú, especialmente en honor al dios de la unidad Dhambala, a la diosa del mar Erzulih, y al genio analfabeto Desaline. Inspirado Wilfredo pinta: Oggún Arere. Su obra maestra.

Nicolás Guillén nació en 1902 y Murió en 1989, poeta cubano al que se le considera un genuino representante de la poesía negra de su país. Inició su producción literaria en el ámbito del posmodernismo y la afianzó en el de las experiencias vanguardistas de los años veinte, en cuyo contexto se convirtió pronto en el representante más destacado de la poesía negra o afroantillana. Sin renunciar a otras posibilidades, en “Motivos de son” (1930), “Sóngoro cosongo, poemas mulatos” (1931), “West Indies Ltd” (1934) y otros poemas dispersos en libros posteriores, usó todos los recursos característicos de esa poesía con la voluntad de lograr una expresión auténtica para una cultura mulata, la propia de un país mulato y manifestó una preocupación social que se fue acentuando con el paso de los años.

Desde West Indies Ltd., evolucionó rápidamente hacia esas preocupaciones políticas y sociales: en “Cantos para soldados y sones para turistas” (1937), “El son entero” (1947) y “La paloma de vuelo popular” (1958), mostró su compromiso con la patria cubana y americana, con sus hermanos de raza y con todos los desheredados del mundo, mientras en España, “Poema en cuatro angustias y una esperanza” (1937) acusó el impacto de la Guerra Civil española y el asesinato de Federico García Lorca. Crítico con la injusticia y el imperialismo, eso no le impidió verse afectado por las inquietudes neorrománticas y metafísicas que también dominaron la literatura de esa época, pues el amor y la muerte son también temas fundamentales en su poesía. Con “Tengo” (1964) manifestó su júbilo ante la Cuba revolucionaria, y “Poemas de amor” (1964), “El gran zoo” (1967), “La rueda dentada” (1972), “El diario que a diario” (1972) y “Por el mar de las Antillas anda un barco de papel”, “Poemas para niños y mayores de edad” (1977) demostrarían su capacidad para conjugar preocupaciones diversas y encontrar formas de expresión siempre renovadas. En “Prosa de prisa” (1975-1976) se han recogido sus trabajos periodísticos.

Alejo Carpentier Vamont nació en 1904 en la Habana y murió en 1980 en Paris, Se inclinó por la música, la poesía y el arte, se definió como escritor de grandes novelas, e interesado en explorar la identidad de los pueblos americanos, específicamente lo afrocubano. Publica en Madrid su primera novela “¡Écue-Yamba-O!”, sobre el folclore y mitología afrocubanos. De 1933 a 1939 dirige los estudios Foniric. En 1939 regresa a Cuba y produce y dirige programas radiales hasta 1945. En 1942 es seleccionado el autor dramático del año por la Agrupación de la Crónica Radial Impresa. Viaja a Haití donde inicia su exploración y entusiasmo por el mundo americano, lo que llamó lo real maravilloso. Después de su viaje a México en 1944 realiza importantes investigaciones musicales. Publica “La música en Cuba” (1945) y en (1949) “El reino de este mundo”, “Los pasos perdidos” (1953) y es para muchos su obra consagratoria.

Después de mencionar brevemente las aportaciones de algunos de los pilares intelectuales de Cuba, resalto cómo el etnógrafo, la cuentista, el mitólogo, el pintor, el poeta, entre muchos otros, han sido el factor importante en el rescate y construcción de las tradiciones afrocubanas, ya que la producción religiosa se ha dado a través de dos procesos, el primero, a partir de la llegada de los negros esclavos a las antillas, específicamente a Cuba, el segundo, mediante la exploración y rescate de las tradiciones afrodecendientes, construyéndose no sólo un sincretismo religioso, como equiparación de doctrinas, sino también en las múltiples adaptaciones lingüísticas populares como el estar salao, el yo no sé qué tengo encima, a mi seguro que me echaron algo, algo tengo que tener atrás, voy a tener que ir a ver a un brujo, las afirmaciones como Alafia, entre otras, procedentes de las ideas sobrenaturales y las meramente creencias religiosas.

Por lo tanto, dichas construcciones simbólicas así como las expresiones lingüísticas y sociales de lo cubano se han dado a través de lo que Ortiz denominó transculturación:

“expresando mejor las diferentes fases del proceso transitivo de una cultura a otra, porque este no consiste solamente en adquirir una distinta cultura, como el concepto aculturación, creado por Malinowski, sino que el proceso implica también la pérdida o desarraigo de una cultura precedente, lo que pudiera decirse una parcial desculturación y además, significa la consiguiente creación de más fenómenos culturales que pudieran denominarse de neoculturación” (Ortiz, 1940:87)

Por ello considero que el sincretismo religioso en Cuba ha sido un factor importante en la unión de dos culturas[4] o sistemas filosóficos, aportando no sólo la producción religiosa sino las formas, pensamientos y conductas de oriente y occidente reflejando lo cubano, la cubania y la cubanidad meramente.

Ashé, Cánticos y Sabores: la cultura cubana en el imaginario colectivo

Para referirnos a Cuba antes hay que hacer un paseo por la provincia, escuchar la vieja trova santiaguera, disfrutar de los moros con cristianos, de un buen habano, un ron y acudir con el padrino para un registro.

La producción cultural en Cuba esta conectada desde la gastronomía hasta la música, desde la religión hasta el lenguaje y ello conduce a una cubanidad donde la religión Yoruba esta latente en todas partes.

Un ejemplo de ello lo podemos encontrar en la variedad gastronómica cubana, donde los mejores platillos no sólo lo disfrutan las personas sino también los santos, por ejemplo; el quimbombó, preferido de Shangó, los camarones con acelga para Oshún, las margaritas con chicharrones para Olokun, el dulce de coco, cuando se prepara con azúcar oscura es para Yemayá, cuando es con azúcar blanca es para Obatalá, el arroz amarillo con pollo, para los ibeyis o jimaguas, el ajiaco es favorito de los Eggun, entre otros, pero también los platillos tradicionales de la cocina africana, mismos que han pasado a ser parte de la cocina cubana y a la vez producen identidad, como narra Osmani Planas quien recuerda parte de la gastronomía cubana:

“Bueno, el riquísimo arroz congri, es el arroz cocido con frijoles colorados o bayos, el arroz con moros y cristiano, es el arroz cocido con frijoles negros que a mi y a todos los cubanos nos encanta y cuando estamos fuera de Cuba más todavía, la carne de puerco en cazuela que ricura, -la boca se me hace aguas (sic), la yuca con mojo es un sofrito de aceite o manteca de puerco con ajo, cebolla y jugo de limón, la malanga cocida o frita, un tubérculo parecido a la papa pero con almidón, cuando te cae en el estomago se siente bien pesado, la papa frita es muy preferida también pero frita en casa, el plátano frito y sobre todo el plátano macho se hace una frita que le llamamos en todo el país, plátano a puñetazos o ambuila de plátano, el plátano burro sirve también, es una variedad muy parecida al macho… la ensalada de tomate de lechuga, todo lo que es verdura, de aguacate, etc.”

Por otro lado, existe la idea de que ciertos alimentos no se pueden consumir porque no son del agrado de algunos Orishas, y estos como rigen la vida de las personas y muy concretamente de sus hijos, se prohíbe que se consuman dichos alimentos, frutas o vegetales, según Miguel Barnet en biografía de un cimarrón argumenta que:

“Muchas de esas comidas eran dañinas. La calabaza, por ejemplo, no se podía comer, porque había santos que no se llevaban con ella. Todavía hoy la calabaza no se come. Yo mismo ni me metía en el monte a buscarla, porque el que se enredaba en un yerbazal de calabazas se reventaba todito. Las piernas no las podía apoyar por mucho tiempo. Tampoco comía ajonjolí, porque me salían verdugones y granitos. Si los santos se empeñaban en que uno no comiera, por algo sería. ¡Yo, ni para chistear con eso! Hoy es y ni por lo que dijo el cura como nada de eso. Hay que respetar las religiones. Aunque uno no crea mucho. Por aquellos años el más pinto era creyente” (Barnet, 1977: 87)

Dichas representaciones gastronómicas y simbólicas que existen en el imaginario colectivo cubano, son producto de una construcción histórica, en la mezcla de culturas, de las aportaciones de los negros provenientes de diversas partes de África y de la estética de los españoles, por ello, dichas expresiones socio religiosas y culturales son producto de la interacción de símbolos y significantes que la historia ha producido, ya que al recordar la música algún platillo o el tabaco negro, entre otros, se construyen uniones en la memoria colectiva, donde participan tanto los Orishas como los santos católicos, la santería en general, según relata Miguel Barnet, “de esas comidas, la más rica era el ochinchín, que se hacía con berro, acelga, almendras y camarones sancochados. El ochinchín era comida de Ochún…todos los santos tenían su comida, Obatalá tenia el ecrú de frijoles de carita” (1977:57).

Otros de los aspectos de identidad a resaltar, lo encontramos en la poesía y la música tradicionales de Cuba, como el poema numero seis de Nicolás Guillen dedicado a la africanía cubana:

Yoruba soy, lloro en Yoruba lucumí

Como soy un Yoruba de Cuba

Quiero que hasta Cuba suba mi llanto

Yoruba, que suba el alegre llanto Yoruba

Que sale de mí, Yoruba soy

Cantando voy, Llorando estoy

Y cuando no soy Yoruba,

Soy Congo Mandinga y Carabalí. (1931:38)

En la música, como la salsa, la guaracha, el guaguanco, la rumba, el danzón, los sones, la trova, en general la música folklórica donde se encuentra vivo el corazón de Cuba, con la aportación de los africanos tanto en las melodías, las letras y meramente en los instrumentos como la marimbula, tambores batá, entre otros de resonancia. Ya que dichos instrumentos también tiene un origen sagrado en su mayoría, por ejemplo, los batá, son tres tambores de diferentes tamaños y nombres cada uno, los cuales tienen el objetivo de sonar en diversos rituales destinados a los Orishas, pero también son muy concurridos y utilizados por músicos tradicionales para combinar otros instrumentos y generar sonido y melodías para fiestas mundanas diversas; la marimbula por ejemplo, es un instrumento de resonancia de los negros bozales, se componía de cráneos humanos o de animales con cuerdas para la resonancia, y el sonido de cada cuerda era dedicado a una entidad especifica, en la actualidad y con las modificaciones hechas, la marimbula se ha convertido en un instrumento musical de gran interés tanto en Cuba como en otras partes del mundo.

Por lo tanto, lo religioso esta conectado en la vida social cubana como una realidad construida a través de múltiples procesos históricos y etapas de rescate del folklore caribeño, como han sido las aportaciones de los intelectuales antes citados quienes no sólo exploraron la diversidad cultural del país, sino que contribuyeron en la producción cultural y religiosa de la misma.

Religión de todos y para todos: los procesos de iniciación en la santería cubana tradicional.

En la santería tradicional que se practica en Cuba, se tiene una serie de rituales, entre los más comunes se encuentran la entrega de collares y guerreros o hechura de Eleggúa, y otros niveles más avanzados en la religión como son los de iniciación propiamente, los cuales tienen el objetivo de iniciar personas (aleyos)[5] en la religión santera.

El primer ritual al que se enfrenta el aleyo consiste en la adquisición de collares[6] protectores de cuentas de culto (elekes).[7] Estos collares son hechos por una “madrina” que se le asigna, también llamada yubbona,[8]esta persona debe estar iniciada en la santería, tener conocimiento en los sistemas adivinatorios y en los dialectos africanos, como el “yoruba”, entre otros, tener una vida correcta, y no necesariamente debe de ser madrina, sino también padrino. Es semejante a los padrinos que se buscan en la religión católica, ya que estos son o deben ser personas allegadas a la iglesia, con un alto nivel de valores morales y religiosos. Pues tiene la obligación de ayudar al ahijado en todos los procedimientos que este necesita.

Por ejemplo, una de las funciones de esta madrina es visitar al babalawo y pedirle que consulte los caracoles[9] para ver cuál es el ángel guardián del aspirante. De lo contrario, si no se escoge una madrina que tenga la suficiente preparación dentro de la religión santera, y esta se equivoca en la invocación del Orisha guardián, podría ocasionar disgusto al Orisha invocado, ya que al santo no se le puede bajar al estero[10] por cualquier cosa.

Hay inicialmente cinco collares,[11] uno por cada Orisha, y los primeros son: Obatalá, Eleggua, Oshún, Yemaya y Shangó, y se preparan con hilo de algodón y deben ponerse siete días en un omiero[12] especial que se prepara con yerbas predilectas de las deidades mencionadas. Cuando los collares o elekes están listos se lavan en un río y se le hace una ofrenda a Oshún, que consiste en un sacrificio de un pollo y un poco de miel. Después el santero hace nuevamente un omiero, un sacrificio de animales (ebbo) y una ofrenda de frutas y velas. Se vuelven a poner los collares en el omiero y siete días después se entregan al aspirante en un ritual que dura varias horas, en algunas ocasiones se hace un guemilere[13] a los santos y así finaliza la imposición de collares. Como narra José Hinojosa, santero, de 67 años:

“Bueno, para la entrega de collares primero se lee tu registro. Al leerte tu registro ahí dice a qué santo perteneces, qué santo es tu papá, qué santo es tu mamá. De acuerdo a ese santo que te toca se hace un ritual en el cual te piden, pues pueden ser dos gallos, dos chivos, un borrego, palomas, gallinas guineas, codornices. Es el santo que te va a proteger siempre, sí, pero para esto tienes que tener una iniciación haciéndote ese ritual, tenemos que durar, primero te entregan tus guerreros, pero para ese ritual tienes que estar ya sea siete días o catorce días, según, durmiendo en un petate en el suelo sin almohada, sin salir de esa habitación para nada, ahí te bañan, ahí te asignan una yubbona, es como si fuera tu madrina”

Otro de los rituales de la santería es la entrega de guerreros, o hechura de Elegguá,[14] el cual es un paso más avanzado dentro de la religión, ya que el iniciado antes tuvo que haber recibido los collares para ser considerado yaguó, o sea iniciado. Esta ceremonia es más complicada ya que consiste en hacer rogación de cabeza,[15] un baño con omiero y el sacrificio de animales a las deidades impuestas que son los guerreros:[16] Elegguá, Oggún, Ochosí y Osun. La ceremonia es similar a la de la entrega de collares, sólo que ahora se entregan los guerreros. También participa una yubbona o madrina, quien se encarga de las atenciones, el babalawo, quien va a dirigir el ritual, y esta vez se le rapa la cabeza al yaguó y se le tatúan símbolos de las deidades a recibir. También puede que el santo ordene al novicio, quedarse 14 días y no siete como cuando se tomaron los elekes.

Según Migene Gonzáles Wippler, “el significado simbólico de la adquisición de los collares y de Elegguá es análogo a las tácticas militares de ataque y defensa, mientras los collares proporcionan protección, Elegguá y los otros guerreros hacen posible atacar y vencer a los enemigos con facilidad” (1976: 43). Para esta autora, la imposición de los guerreros sirve para proteger, pero también para atacar cuando alguien intenta o esta dañando a la persona que posee dichos collares, como narra doña Josefina, santera que radica en Catemaco, y fue iniciada en Cuba por babalawos:

“Cuando me inicié en la santería primero hice un ebbo, o sea la entrega de mis collares, después del ebbo tome mis guerreros, cuando yo tomé mis guerreros me sentí mejor, más protegida, todo lo tuve que hacer a Cuba”

Otro de los rituales importantes en la santería es el conocido mano de Orula, el cual tiene como objetivo adentrar y preparar al futuro babalawo en los secretos de la adivinación, ya que éste Orisha es el gran sabio y dueño de los oráculos de adivinación y, sólo los hombres son poseedores de los secretos de Orula u Orunmila, aunque algunas mujeres también pueden hacer Ico-Fá[17] siempre y cuando estén iniciadas en la religión y Orula se los indique, ya que son pocas las mujeres que obtienen mano de Orula. Durante la ceremonia se hace un sacrificio de animales y se le enseñan secretos de dicho Orisha, en general, los que reciben a Orula, están perfilados a ser babalawos

Dependiendo que dice Orunmila en los oráculos se pasa u otro de los rituales importantes en la santería, el hacer el santo,[18] el objetivo de este ritual es que el novicio adquiera su santo que lo va a regir, comúnmente en la santería se le llama papá y mamá, y el acto consiste en condicionar la mente del novicio para que actué como receptor y transmisor para los santos, particularmente para el Orisha que actúa como su ángel guardián, el cual es un paso más avanzado en la religión y es en ésta cuando se inicia en la religión ya que pasa a tener los secretos de los Orishas, las ceremonias duran aproximadamente 7 días, es esta una etapa de purificación del neófito y lo más importante es la abstinencia sexual, en caso de las mujeres no pueden estar en el periodo menstrual. Se le lleva al iniciado a un río, y es una especie de muerte y nacimiento, ya que es aquí cuando muere su vida pasada y renace en su nueva vida, rodeado de la naturaleza, es tratado como un niño y su madrina le tiene que atender dándole de comer en la boca, bañándolo y vistiéndolo como si fuese un recién nacido.

El primer día el babalawo prepara un Omiero para limpiar las piedras o caracoles que son los secretos o fundamentos de las deidades Yoruba, después se da a beber al yawo durante su iniciación, entre otros rituales de la ceremonia se resalta el Ebbo de entrada y la rogación de cabeza, un ungimiento de cabeza con una pasta de coco molida, manteca de cacao, cascarón de huevo pulverizado, entre otros ingredientes, se le invoca su ángel guardián (Orisha), la pasta se la debe de dejar en su cabeza por un largo rato hasta que viene el asiento,[19] el cual también implica un sacrificio de animales durante la ceremonia. Acto seguido, se prepara al yawo para la ceremonia del pelado, donde le hacen una trenza y después se la cortan con una tijera nueva y se le rapa la cabeza, acto seguido se le hace de nueva cuenta rogación de cabeza y se procede a una ceremonia llamada Osun-lerí, pintándole la cabeza con círculos de colores básicos, rojo, azul, amarillo y blanco. Terminando dicho acto inicia la ceremonia del ashé, ashé de santo, la cual hacen con una pasta hecha de hierbas sobrantes de la preparación de Omiero y algunos otros ingredientes.

El segundo día o día del medio, es una fiesta preparada en honor del yawo, para que sea visitado por sus amigos, creyentes o no pero, no es un acto social sino una ceremonia religiosa, donde los creyentes aprovechan de las creaciones de Olofi, el dios creador. El tercer día o día de Ita, y tiene como objetivo saber que le dicen los Orishas al iniciado, ya que se habla con dichas entidades a través de los oráculos, como el diloggun, es aquí cuando se le advierte al iniciado de su futuro y dependerá de él encontrar plenitud.

Después de la iniciación se hace el Ebbo de los tres meses, es una ceremonia que se efectúa a tres meses de su iniciación y el objetivo es removerle el pañuelo que lleva puesto en iniciado en la cabeza, es aquí cuando el santero ya podrá efectuar ceremonias dentro de la religión, Según narra Doña Josefina:

“El ocho de noviembre del 2004 yo hice mi santo, hace tres años, y a los tres meses que hice mi santo tuve que regresar hacer el ebbo de los tres meses y exactamente al año estaba haciendo cuchillo[20], que es terminar de ser santero por que si no haces cuchillo no puedes curar y no eres santero”

Las ceremonias en la santería nunca están en orden, porque depende de lo que Orula indique en los oráculos y en relación de lo que la persona necesite para su beneficio, por ejemplo, ninguna persona aunque sea poseedora de sus guerreros u otro elemento de la religión puede decidir a que santo consagrarse, sino al contrario, que santo necesita para protegerse de las adversidades de la vida social, por ejemplo, las personas enfermas por lo regular recurren a Babalu aye, San Lázaro, quien intercede por ellos en la enfermedad, o a Oggún, quien los protege de accidentes, etc, y de esta forma cada Orisha elije a sus hijos, ya que su función es ser guía en la vida social del iniciado.

El mencionar algunas de las ceremonias más representativas de la santería o regla de Ocha, nos abre el panorama de cómo las creencias sobrenaturales se han mantenido en estrecha relación con las personas y a la vez, regulan el comportamiento social, ya que a través de dichas ideas mágicas y místicas se ha construido la cultura popular, el hecho de ofrecerle un sacrifico a un santo u Orisha especifico, nos habla no sólo de una construcción religiosa, sino de una producción histórica y cultural en el imaginario colectivo cubano, según Walter Runciman (1999), en primer lugar somos organismos, es decir criaturas vivas nacidas, en segundo lugar, organismos con cerebro y, aunque otros organismos también tienen mente, la nuestra es más compleja al momento de relacionarnos e interactuar y nos diferenciamos de otros organismos; en tercer lugar, somos mentes complejas que viven en interacción con otras mentes complejas, relaciones a las que nosotros y otras personas dotamos de significados. Por lo tanto, construimos nuestra propia realidad.

Un pedacito de Cuba en el mundo: transnacionalización y estigmatización de la santería.

La santería, como se le conoce comúnmente, es una religión que se ha desarrollado principalmente en Cuba, pero ha emigrado a otras partes del mundo como México, Estados Unidos, Venezuela, Colombia, Costa Rica, Perú, España, Francia, entre otros espacios, aclarando que el proceso de transnacionalización se ha dado principalmente a partir de la migración de cubanos al extranjero, por lo que se han establecido diversas casas de santo y por ende, iniciando y preparado a babalawos de múltiples nacionalidades. Según Nahayeilli Beatriz Juárez Huet (2000 y 2001) menciona que “los flujos transnacionales no se limitan sólo a la movilidad geográfica física de los transmigrantes sino al intercambio de recursos materiales e inmateriales” (Portes, 2003:377, citado por Juárez, 2000:27 y Saldivar, 2009:12) y destaca cómo las variadas prácticas transnacionales no están limitadas a empresas económicas, sino que abarcan iniciativas políticas, culturales y religiosas.

Asimismo, en su estudio sobre los transmigrantes cubanos y las prácticas transnacionales de la santería en Alburquerque, Nuevo México, Nancy J. Burke menciona que existen pocos cubanos, por lo que se encuentran en comunidad y estos no están relacionados con los nuevos emigrantes cubanos que llegan, así que tienden a buscar una comunidad dónde encontrar su cultura y religión; esto es lo que llama red transnacional. De igual forma Burke retoma el concepto de transnacionalismo y lo define como un “proceso por el cual los inmigrantes construyen campos sociales que unen su país de origen y el país en que se establecen”. (Burke, 2002 citado por Juárez Huet, 2000:31 y Saldivar, 2009:12).

Por ejemplo, la santería en México, en especifico en el Estado de Veracruz, ha tenido un auge importante a partir de 1959, con los inmigrantes cubanos y los actores sociales que ya compartían escenarios en el país, en especial en el puerto de Veracruz, donde se organizaba el denominado Carnaval de Veracruz: “Veracruz también es Caribe”, rezaba un slogan del Gobierno del Estado. Esta asimetría entre ambas culturas (caribeña y veracruzana) es muy especial y por ello:

“Algunos elementos que forman parte del universo religioso de la santería, permiten observar de manera clara cómo se entrecruza con otra amplia gama de prácticas, objetos y servicios pertenecientes a otras “tradiciones”, que la insertan en procesos más amplios de mercantilización de símbolos, creencias, prácticas y objetos culturales, cuyo uso y apropiación muchas veces “refuncionalizan” y modifican su sentido original” (Juárez, 2000)

En México por ejemplo, la santería se dio a partir de la llegada de cantantes y artistas cubanos, ya que sus coloridos collares y vestimentas, formas de expresión y de más, provocaron la inquietud de algunos mexicanos por la religión Yoruba, motivo por el cual se inician viajes de mexicanos a Cuba con motivo de iniciación y de conocer la religión. En su estudio sobre la transnacionalización de la santería en la Ciudad de México, Nahayeilli Juárez Huet, afirma que: “Otros mexicanos fuera del ámbito artístico también entraban con el universo de las religiones afrocubanas, particularmente durante sus visitas a Cuba” (2000:119). Juárez Huet también argumenta, con base en sus viajes a Cuba, que “los mexicanos, en comparación de otros visitantes, son unos “fanáticos de la religión”, debido a los viajes de turistas que varias empresas cubanas como la de “Brujo Tour”, “Ocha Tours”, entre otras organizan en Cuba” (2000:135).

A la vez que la santería se ha establecido como regla diferente, se ha construido una estigmatización de la misma, por lo que le adjudican motes como brujería, satanismo, charlatanería, entre otros, pero, por un lado, la Ocha es una religión de procedencia africana, establecida en Cuba, por otro, se ha establecido en otros espaciosa través de las múltiples migraciones, por lo tanto, durante dichos procesos de establecimiento, otras reglas como la brujería, la curandería, el chamanismo, entre otras, se han apropiado de ciertos modelos religiosos como son, dioses (Orishas), expresiones lingüísticas, formas de vestir, rituales, entre otros, propios de la santería, es por ello que algunas personas han estigmatizado la Ocha, confundiendo sus rituales afrocubanos con invocaciones meramente satánicas o diabólicas propias de la brujería tradicional de México por ejemplo, o en el caso de otros países que desconozco.

Un ejemplo de dicho proceso de estigmatización, lo podemos observar en Catemaco, Veracruz, México, pueblo reconocido como tierra de brujos y, donde efectivamente existe una interacción de brujos locales, con ideas sobrenaturales como el espiritismo, las tradicionales Olmecas y recientemente se han considerado santeros, pero, con base en mi estudio Sincretismo e imaginario religiosos: la construcción social de la santería en Catemaco, Veracruz (2009) afirmo, que dichos procesos de estigmatización se han producido a través del interés de los brujos locales por defender su mercado espiritual, ya que la santería como regla de procedencia afrocubana se ha establecido a partir del año 2000 por un babalawo y una santera mexicanos ambos e iniciados en Guanabacoa, Cuba, mismos que han atendido a brujos, espiritistas, curanderos y chamanes locales. Pero, estos últimos al notar la popularidad de los primeros, han optado por autodenominarse santeros, mezclando ideas, rituales, mensajes, formas de adivinación, entre otras de ambas reglas, por lo tanto, han construido una santería mexicana, en base de las creencias afrocubanas, donde diversos Orishas se han sincretizado con otras entidades del panteón religioso tradicional como es el caso de la Santa Muerte equiparada con Yemayá, entre otros. En mi opinión, dichos procesos han provocado que algunas personas estigmaticen la religión Yoruba al considerarla siniestra, diabólica, negra, pero en Cuba, dicha religión no confunde estos códigos de conducta, ya que según Max Gluckman, en su estudio sobre la lógica de la ciencia y la brujería africana, la brujería en África es parte de la tradición, “el hecho fundamental es que el africano ha nacido en una sociedad que cree en la brujería y por esa razón, la estructura misma de su pensamiento, desde la infancia, se compone de ideas mágicas y místicas” (Gluckman, 1970:31). En el caso de la realidad cubana, el pasado africano ha marcado pautas alucinantes en las formas de expresión y meramente en la estructuración de su pensamiento como narra la santera Midiala Argudín Reyes, Omitoqué de 38 años originaria de Cuba, residente en Lima, Perú:

“Pues mira, soy hija de Yemayá (Virgen de Regla) tengo santo hecho hace 7 años por salud, gracias a Yemayá y a todos los Eggun por permitirme que este viva y me sigan dando tantas pruebas. Mi mamá tenía hecho a Obatalá, mi hijo a Shangó y es babalawo Oche Melli, la santería me ha dado muchas pruebas, algunas bien difíciles de pasar, pero en la fe de ellos (los santos) he podido salir adelante. Hay muchos tabúes en nuestra religión, pues cuando las personas no la conocen se refieren a ella como brujería, confunden el termino de santería”

Según la informante, la santería nunca ha tendido a la brujería, sino más bien a los santos u Orishas, y es el palo mayombe de origen congoles, que también se practica en Cuba, el cual tiende por ideas demoníacas, más bien trabaja con el muerto y el diablo, ya que en ningún momento se compara con la Ocha de Nigeria la cual recurre a la magia como parte de lo sobrenatural, la santería trabaja con el santo y el palo con el muerto, como describe José Sánchez Hinojosa, santero de 67 años originario de México, DF:

“Mira, el santo combate al muerto, siempre y cuando el muerto sea dañino porque el muerto ayuda al santo como el santo ayuda al muerto, pero siempre y cuando no sea dañino, porque la santería combate al mal y el palo no, porque el palo trabaja con el muerto y el diablo”

Aunado a estos comentarios, el espiritista Raúl Mulato narra:

“Mira, qué te puedo decir de la santería, es algo muy bonito, muy bueno, muy normal, muy noble y no es algo satánico como algunos piensan, pues inclusive (sic) te evitan de muchas cosas que no caigas en pecado con tu propio cuerpo y que te respetes a ti mismo, es algo que yo admiro mucho”

Por lo tanto, el hecho de que las personas liguen a la santería con brujería, se debe principalmente al desconocimiento del origen de estas, según Miguel Barnet, menciona que:

“La brujería tira más para los congos que para los lucumises. Los lucumises están ligados a los santos y a Dios. A ellos les gustaba levantarse temprano con la fuerza de la mañana y mirar el cielo y rezar oraciones y echar agua en el suelo. Cuando menos uno se lo pensaba el lucumi estaba en lo suyo. Yo he visto negros viejos inclinados en el suelo más de tres horas hablando en su lengua y adivinando. La diferencia entre el congo y el lucumi es que el congo resuelve, pero el lucumi adivina. Lo sabe todo por los diloggunes, que son caracoles de África con misterio adentro. Son blancos y abultaditos como los ojos de Eleggua” (Barnet, 1977: 59)

Por ello, ciertas ideas sobre la estigmatización de la regla Yoruba, se han proporcionando a través de la idea de religión africana, y desconociendo las diferentes etnias, se han establecido códigos que generalizan las religiones africanas y por el hecho de ser africanas o en el caso de la santería de descendencia Yoruba, africana y, aunado a los diversos procesos de formación de la Ocha ya como santería y las apropiaciones de su filosofía que han hecho otras reglas, algunas personas tienden a pensar lo antes expuesto y, más en lugares de poca descendencia africana donde la cosmovisión colectiva no esta regulado a dichas ideas sobrenaturales.

A manera de conclusión

Después de mencionar brevemente parte de la historia, religión y cultura regionales de Cuba, afirmo, que los procesos de producción socio-religiosa e histórico-cultural, se han dado a través de múltiples aportaciones, por un lado, la colonización por parte de los españoles en la isla y las diversas migraciones de africanos y asiáticos, contribuyendo en la construcción de la identidad cubana. Por otro lado, la colaboración de los intelectuales clásicos, quienes en su afán de rescatar las tradiciones y el folklore de lo cubano, han re-construido una identidad producto de la mezcla de diversas razas, como mencionó Fernando Ortiz:

“Cuba es un ajiaco… La imagen del ajiaco criollo nos simboliza bien la formación del pueblo cubano. Sigamos la metáfora. Ante todo una cazuela abierta. Esa es Cuba, la isla, la olla puesta al fuego de los trópicos… Cazuela singular la de nuestra tierra, como la de nuestro ajiaco, que ha de ser de barro y muy abierta. Luego, fuego de llama ardiente, y fuego de ascua y lento, para dividir en dos la cocedura… Y ahí van las sustancias de los más diversos géneros y procedencias. La indiada nos dio el maíz, la papa, la malanga, el boniato, la yuca, el ají que lo condimenta y el blanco xaoxao del casabe… Los castellanos desecharon esas carnes indias y pusieron las suyas. Ellos trajeron, con sus calabazas y nabos, las carnes frescas de res, los tasajos, las cecinas y el lacón… Con los blancos de Europa llegaron los negros de África y éstos nos aportaron guineas, plátanos, ñames y su técnica cocinera. Y luego los asiáticos, con sus misteriosas especies de Oriente… Con todo ello se ha hecho nuestro ajiaco… Mestizaje de cocinas, mestizaje de razas, mestizaje de culturas. Caldo denso de civilización que borbollea en el fogón del Caribe. Con esto deducimos que la forma de cocinar el Ajiaco nos la enseñaron los negros esclavos con su técnica cocinera” (1940: 27)

Desde una mirada histórico-social, la esclavitud, fue un proceso que marco el imaginario colectivo cubano, al momento de asentar ciertas idas como las sobrenaturales, materializadas en los mitos y leyendas populares, la poesía y el arte de la época, inspiradas en las culturas africanas que se establecieron en la isla, como menciona Nicolás Guillen en Sóngoro Cosongo “la inyección africana en esta tierra es tan profunda, y se cruzan y entrecruzan en nuestra bien regada hidrografía social, tantas corrientes capilares que seria trabajo de miniaturista desenredar el jeroglífico” (1931:28). Por ello, la construcción histórica se ha dado a través de la colaboración de intelectuales, como es el caso de Rómulo Lachateñeré, quien se dio a la tarea de explorar la historia u pattakies de los Orishas, Lidya Cabrera, con algunos de los mitos religiosos populares, Nicolás Guillen a través de la poesía negra, Fernando Ortiz con sus bastas aportaciones entorno a la esclavitud y las razas africanas, entre otros.

Por otro lado, se sabe, que la producción religiosa en Cuba se ha dado a través de las múltiples interacciones entre españoles y africanos, construyendo lo que en la actualidad conocemos como santería, regla Yoruba o regla de Ocha, pero, pocos saben que dicha religión ha sido producto de un complejo sincretismo religioso, donde los santos católicos y los Orishas africanos sufrieron serias modificaciones al momento de la equiparación, es por ello, que se le conoce comúnmente a la religión como santería, por la basta adoración a santos de dos panteones religiosos.

A la vez, dicha religión ha sido un factor importante en la construcción de la cultura popular cubana, ya que diversas expresiones rituales han sido adaptadas a las expresiones lingüísticas, las comidas favoritas de los santos han pasado a ser platillos tradicionales, los instrumentos y melodías musicales, como los tambores batá sagrados, la marimba, entre otros, todo ello ha sido parte de la producción de identidad en Cuba, como menciona Osmani Planas:

“Ser cubano es idiosincrasia es cultura es religión es música, porque a nuestro país le dicen y es la isla de la música, es tabaco, es ron, mulata negra es sabrosura, es belleza, es sonrisa, dichos, fiestas populares y regionales como la de San Lázaro el 17 de Diciembre y La Virgen de La Caridad del Cobre (Ochún) el día 8 de Septiembre, Santa Bárbara (Changó) el día 4 de Diciembre, por último, Cuba es ser cubano”.

Desde una perspectiva religiosa, el hecho de considerar a la santería como brujería, se debe principalmente al desconocimiento de la procedencia de dicha regla, ya que los Yoruba no utilizan entidades demoníacas en sus rituales, sino trabajan por medio de los santos u Orishas, a la vez, otras reglas como el palo mayombe, el vudú, entre otras, se valen de dichas entidades y elementos que se pueden considerar diabólicos, como menciona Miguel Barnet:

“Para los trabajos de la religión de los Congos se usaban los muertos y los animales, a los muertos les decían nkise y a los majases, emboba. Preparaban unas cazuelas que caminaban y todo, y ahí estaba el secreto para trabajar. Se llamaban ngangas. Todos los Congos tenían ngangas para mayombre… Con el sol trabajaban los congos casi todos los días. Cuando tenían problemas con alguna persona, ellos seguían a esa persona por un trillo cualquiera y recogían el polvo que ella pisaba lo guardaban y lo ponían en la nganga o en un rinconcito. Según el sol iba bajando, la vida de la persona se iba yendo. Y a la puesta del sol la persona estaba muertecita. Yo digo esto porque da por resultado que yo lo vide mucho en la esclavitud” (1977: 91)

Según los comentarios de Barnet, los congos, ahora conocidos como mayomberos, o palo monte, religión que floreció con base en sus creencias de origen, las cuales se basan en un complejo sincretismo con los cultos católicos y el espiritismo principalmente, y producto de ello, resaltan deidades como tiembla tierra, entre otras. Dicha diversidad de reglas de origen africano tanto en Cuba como en el resto de las antillas y Brasil, ha provocado una estigmatización y deformación referente a lo que se piensa sobre estas, por lo tanto, las identifican con lo negro, demoníaco o meramente maligno.

Otro de los aspectos que ha provocado la estigmatización de la santería, se debe a la transnacionalización de dicha religión, la emigración de babalawos cubanos a otros países, estableciendo casas de santo y por consiguiente iniciando personas en la regla Yoruba, algunas la han tomado como practica religiosa y otras sólo la han aceptado como una opción más en el mercado esotérico, al momento de recurrir a la santería por casos como enfermedad, problemas económicos, de trabajo, entre otros.

Por último, menciono cómo la historia ha construido una identidad cultural basada en una realidad sobrenatural como es el caso de las creencias en seres espirituales u Orishas, los cuales han marcado normas de conducta, formas de expresión, redes sociales y principalmente, afinidades religiosas, construyendo una religión y cultura oficial en Cuba, aunado a esto, se ha dado una producción cultural, inspirada en dichas creencias, tales como la música, la gastronomía, el arte, la poesía, entre otras áreas, por lo tanto, se ha re-construido una identidad de lo cubano, una producción de cubismo, cubania y cubanidad en general.

BIBLIOGRAFÍA

BARNET, Miguel, 1977. Biografía de un cimarrón. Buenos Aires, Centro editor de América Latina S.A.

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VELÁSQUEZ, Catalina, 2006. Santería cubana. México. Editores Mexicanos Unidos S.A.

Juan Manuel Saldívar Arellano

Licenciado en Sociología por la Universidad Autónoma de Tamaulipas, México, actualmente estudiante de la maestría en Antropología social en la Pontificia Universidad Católica del Perú. judoka_25@hotmail.com jsaldivar@pucp.edu.pe

[1]Para Heriberto Feraudy, es una religión sincrética practicada principalmente en Cuba y expandida en América y Europa, donde se adoran deidades del panteón religioso africano y el español, conocidas también como Regla de Ocha, Regla Lucumí o religión Yoruba (2002: 60).

[2]Ñañigos no es una religión, sino una sociedad secreta, una masonería donde la mujer no forma parte. Esta sociedad la comparan con el vudú, Egungun tiene la función social de establecer vínculo entre los vivos y los difuntos (Jahn, 1963:92-94).

[3]En su infancia vivió en Menorca, islas Baleares, España, donde cursa el bachillerato y otros estudios menores, para 1895 regresa a La Habana y estudia derecho en la Universidad de la Habana, pero no logra culminar sino en Barcelona y es en ese mismo país que se doctora, ocupo cargos en el servicio consular cubano de La Coruña, Génova y Marsella durante algunos años. Regreso a Cuba y ocupó cargos importantes como fiscal y profesor de la Universidad de la Habana además de formar varias instituciones la mayoría de estas interesadas en la exploración de la identidad popular cubana, considerado por Marinello, tercer descubridor de Cuba.

[4]Considerando solamente a africanos y españoles para matizar, sin olvidar que la construcción cultural cubana se ha dado a través de procesos históricos donde se involucran grupos de otras nacionalidades, incluso europeos y asiáticos.

[5] Se les considera aleyos, a aquellas personas que apenas se van a iniciar en la santería.

[6] Collares: simbolizan el primer paso que da una persona para ser santero, pero también pueden iniciarse otras personas por motivos de enfermedad u otros. Estos sirven de protección, siempre y cuando los lleve puestos, pero no se puede tener relaciones sexuales ni bañarse con ellos. Si pretende realizar alguna de estas actividades tiene que quitárselos, realizarlas y después volver a ponérselos.

[7] Son los collares de protección. Se les llama así por los vocablos en el idioma de los Yoruba.

[8] La yubbona es la madrina de quien se va a iniciar, conocido como yaguó.

[9] Elementos de adivinación que emplea la santería a través de una tabla conocida como ifa, los caracoles se avientan a un petate llamado estero, y según cómo hayan caído los caracoles se sabe lo que el santo necesita o quiere, pues es a través de estos que el santo se comunica.

[10] Tapete de palma donde se leen los caracoles, y donde baja el santo.

[11] Primeros collares Obatalá, Eleggua, Oshún, Yemaya y Shangó

[12] Líquido empleado por los santeros durante las ceremonias de iniciación. Se hace de 101 plantas y palos en otros lugares. En Catemaco se realiza de 21 plantas, debido a la falta de elementos. Se hace en una especie de cubeta o baño, se hierve y se supone que el concentrado de las plantas es el líquido que se aprovecha para la acción que se va a realizar.

[13] Ceremonia profana de la santería, también considerada fiesta donde participan los Orishas, una especie de contacto entre los hombres y los dioses.

[14]Estos también son collares, solo que es un paso mas avanzado en la religión santera y sirven igual de protección, pero también de ataque.

[15]Es una ceremonia que se la hace al aleyo, debe ser de coco y agua, y sirve como ofrenda al ángel de la guarda, se le coloca coco rayado, la cáscara, cacao, agua, el algodón y otros elementos en la cabeza, hombros, pies y manos. Véase Velásquez, 2006.

[16] Los guerreros son los siguientes collares que se entregan y están constituidos de la siguiente forma: Eleggua, Oggún, Ochosí y Osun.

[17] La mano de Orula o Ico-Fá en caso de las mujeres y Abo-Faca en caso de los varones.

[18] Es una ceremonia ritual en que se asignan los Orishas que serán el padre y madre de los iniciados.

[19] Es cuando el dios baja y se pone en contacto con el iniciado, se le hace un ritual similar al la rogación de cabeza, solo que ahora se le rapa y se le tatúan signos secretos del santo. Puede que el iniciado entre en trance, que es cuando lo posesiona el Orisha, y hace movimientos similares a los del Orisha.

[20] Este ritual es parte del camino para ser santero, sin este no se pueden hacer sacrificios y por consiguiente no se puede curar, se le hace una pequeña marca en la lengua a iniciado.

Agosto 2009

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