La situación lingüística en Noruega

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Mapa de Noruega (Kartgrunnlag, Statens kartverk, Norsknorge.no – Geografisk inngang)

La cuestión del idioma, el dialecto, el habla, la jerga o la monserga en las comunidades del Estado español no nos deja vivir. Al menos en eso se piensa y en torno a ello se especula sin dejar un minuto para el respiro. La culpa la tenemos nosotros, los que nos dedicamos al idioma, que no paramos de hablar de lo mismo, o quienes se sientan en los escaños parlamentarios o en los despachos de las instituciones académicas, como si en nuestras lucubraciones y solemnes manifestaciones se jugara el destino de la humanidad. Y no es así. La gente, la que tradicionalmente se llama vulgo, no suele prestar demasiada atención al asunto porque lo ve difícil, enmarañado y, sobre todo, superfluo, habiendo, como hay, cuestiones de mayor prioridad, como es encontrar o mantener el empleo, disfrutar de las vacaciones y comprarse cosas.

Hemos querido, sin embargo, traer un ejemplo, entre los muchos que hay en el mundo, de cómo el asunto del dialecto se maneja con poco dramatismo y mucha seriedad en lugares de tradición histórica tan alejada del reconcomio y el fanatismo como Noruega.

Noruega, antigua base de operaciones de los vikingos, que colonizaron Islandia y recorrieron en razzias fulgurantes las tierras de Groenlandia, Canadá, Francia, España, Italia, Rusia (a la que dieron nombre) y Bizancio, tiene hoy como lengua oficial el noruego –una obviedad, en principio-. Se trata de una variante del antiguo germánico septentrional hablada por aproximadamente 4,5 millones de personas. A pesar de su escasa población, la situación lingüística es compleja. Por causa de la geografía y los modos de asentamiento de la población, el país disfruta de una gran variedad de dialectos, algo que también se refleja en la ortografía.

El país cuenta dos estándares oficiales del noruego escrito: el bokmål (“noruego de libro”) y el nynorsk (“neo-noruego”). El desarrollo de la lengua noruega tuvo su comienzo en la Edad Media, cuando Noruega formaba parte de la Unión Kalmar (1357-1520) junto con Dinamarca y Suecia. Suecia se separó de la Unión en 1520, pero Noruega continuó bajo el gobierno danés hasta 1814, cuando volvió a unirse a Suecia. Durante los 91 años en que el país se mantuvo ceñido a Suecia, los suecos nunca intentaron introducir la lengua sueca y, cuando Noruega se independizó en 1905, el danés siguió siendo la lengua escrita oficial del país.

Con la independencia surgió un debate sobre el idioma. La mayoría de los noruegos opinaba que un país independiente necesitaba un monarquía propia (para lo cual recurrió a la dinastía danesa de lo Haakon) y una lengua propia. El debate dio origen a dos grupos de defensores de un noruego literario.

El dialectólogo y experto en lenguas llamado Ivar Andreas Aasen se convirtió en líder del primer grupo, que se propuso desarrollar una lengua escrita totalmente nueva, tomando como base los diferentes dialectos del país. Aasen realizó un viaje por el oeste para comparar los diferentes dialectos, evitando las grandes ciudades donde la lengua danesa podría haber influido sobre  el habla de la gente. De sus observaciones nació un estándar que creyó apropiado para representar el habla popular y al que dio el nombre de landsmål (“habla del país”). En 1885 el landsmål alcanzó el mismo prestigio que el danés. Entre 1890 y 1930 su uso se extendió por todas las zonas rurales de la nación. En 1929, el parlamento noruego le dio el nombre de nynorsk, que sigue siendo la denominación oficial.

Knud Knudsen representó al otro grupo de la población. Quiso desarrollar la ortografía danesa, incorporando palabras y rasgos netamente noruegos. También intentó normativizar la pronunciación noruega, alejándola de la danesa, que anteriormente había sido considerada más culta. Esta pronunciación se basaba en el habla de las clases más altas de la sociedad noruega.

Durante el siglo XX los dos estándares pasaron por diferentes reformas a iniciativa del gobierno noruego, que quiso atraerlos hacia un único estándar escrito, proceso que nos recuerda al del batúa en el País Vasco. Los dos modelos noruegos se aproximaron, pero sin alcanzar el objetivo de la unificación. Hoy en día el bokmål y el nynorsk disfrutan del mismo prestigio como variedades escritas oficiales.

Por causa de las reformas en el siglo XX, los estándares mantuvieron numerosas formas dobles, consideradas por unos como “radicales” y por otros como “moderadas”. En el momento de producir un texto en noruego, el usuario tiene libertad para elegir entre ambas versiones. Muchos opinan que existe demasiada libertad, especialmente en las escuelas, donde tanto los profesores como los estudiantes tienen problemas para saber cuál es el uso correcto de cada estándar. El debate más frecuente es si debería ser obligatoria o no la enseñanza de ambos estándares para todos los estudiantes de secundaria.

Las diferencias más notables entre ellos se hallan en la morfología. La del nynorsk suele ser más compleja, pero más regular que la del bokmål. La fonología es casi común; sin embargo, puede variar en virtud del dialecto de cada hablante.

Las diferencias léxicas se basan en el hecho de que mientras el bokmål utiliza préstamos frecuentemente, el nynorsk suele tomar su léxico del corpus regional. Sin embargo, los se hallan en continuo desarrollo y se pueden incluso redactar textos más o menos iguales en ambas variantes.

Existe un Consejo Noruego de la Lengua que tiene como objetivo cuidar el uso del idioma. El Consejo cuenta con 38 miembros divididos en dos grupos de 19 componentes, encargados del estudio de cada estándar por separado. Trabajan con la ortografía y la terminología, entre otras cuestiones lingüísticas, y su meta es fomentar la tolerancia y el respeto mutuos entre los dos estándares de la lengua noruega. Cada parte del Consejo actúa sin interferencias de la otra parte. También tienen como misión denunciar las posibles violaciones de La ley de Uso de la Lengua, o Mållova, que regula el empleo de los dos estándares en el ámbito oficial y dicta que el nynorsk y el bokmål tendrán el mismo prestigio en todas las instancias del Estado.

Como hemos mencionado antes, el país disfruta de una gran variedad de dialectos, y por ello muy pocas personas hablan sólo uno de los dos estándares normalizados, pero podemos encontrar un uso moderado del bokmål hablado en la parte oeste del país. También hay minorías que los siguen empleando tal y como eran antes de las reformas. En algunos lugares donde convive gente de distintas zonas dialectales, se puede oír también un nynorsk normativo. En realidad, el país no tiene fronteras lingüísticas. Sin embargo, muchos de los habitantes de Oslo afirman tener dificultad para entender a los que viven en zonas periféricas, pero la gente de estas zonas no tiene ningún problema de comprensión con los urbanitas de la capital.

En el sistema escolar noruego, las dos variantes se distribuyen según la zona en la que está situada cada escuela. Cada consejo escolar elige cuál de ellas va a ser la principal o idioma docente de su escuela o instituto. Desde el primer año hasta el séptimo de la primaria, los estudiantes reciben clases en sólo una de las dos, y los padres pueden optar por la modalidad dialectal en que estén editados los libros de texto de sus hijos. A partir del octavo año, los estudiantes deciden cuál va a ser el modelo normativo que van a utilizar durante su carrera.

En el sistema escolar noruego, el idioma docente se llama hovedmål (“idioma principal”) y todos los trabajos entregados tienen que estar redactados en el hovedmål de cada escuela hasta el séptimo año de la primaria. La enseñanza del noruego siempre se imparte en el formato normativo de cada escuela, aunque los estudiantes han elegido un segundo modelo para las otras asignaturas. Sin embargo, los dos últimos años de primaria los estudiantes también tienen que leer textos en el estándar que no sea hovedmål en su escuela. Este estándar se llama sidemål (“idioma secundario”). Cuando los estudiantes pasan a los cursos de la secundaria tendrán, además, que aprender a expresarse por escrito en el idioma secundario. Una de las razones por las que éste es obligatorio es que los funcionarios públicos tienen que ser capaces de contestar la correspondencia en el estándar solicitado por el remitente.

Se estima que un 85% de los estudiantes noruegos tienen el bokmål como su hovedmål, que prevalece en las zonas industriales y en las grandes ciudades. El nynorsk suele ser más común en las regiones rurales de los fiordos de la costa occidental y en las zonas montañosas del interior del país, donde la mayoría de la población habla un dialecto local tradicional. Con arreglo a la Ley de Uso de la lengua noruega, todos los libros de texto en las escuelas noruegas han de estar disponibles en ambas modalidades normativas antes de poder publicarse y distribuirse.

El nynorsk alcanzó su máximo en 1944 cuando un 34% de los niños noruegos lo empleaba como dialecto preferente. Desde entonces su uso ha sufrido un descenso por causa, entre otras cosas, de la urbanización e industrialización del país, ya que la difusión del nynorsk se produjo en los distritos donde predominaban actividades económicas del sector primario.

Hoy en día, el bokmål sigue siendo el estándar más extendido en la sociedad noruega. Se estima que un 85-90% de las muestras escritas del noruego se redactan en bokmal. Los principales periódicos y revistas se publican en esta variante. Aunque aproximadamente un 10% de los periódicos de mayor difusión también se publican en Nynorsk, solamente un 6% del total son periódicos nynorsk puros.

Nrk es el canal nacional noruego. En 1970 el parlamento noruego acordó que el nynorsk debería usarse en al menos 25% de las transmisiones verbales del canal, ya que, como televisión principal, debe ser un modelo para el uso de la lengua noruega. Sin embargo, es un canon que todavía no se ha cumplido. Cada municipio noruego tiene la potestad de elegir cual será su estándar oficial y, aunque un 27% de los municipios ha aceptado el nynorsk, solamente un 10-15% de los noruegos afirman usarlo cuando se expresan por escrito, y principalmente en la costa oeste. De los 433 municipios noruegos, 160 han elegido el bokmål, y 159 se mantienen neutrales en esta cuestión. Sin embargo, por muy imparciales que sean en el uso del bokmal, éste el más aceptado. Las ciudades más grandes, Oslo, Trondheim y Bergen, pertenecen a este grupo.

El bokmål ha sido considerado el dialecto normativo más prestigioso, ya que es el que prefieren los noruegos con educación superior y aspiraciones sociales y profesionales. Es también la lengua del mundo de los negocios y de la publicidad. Sin embargo, es precisamente en este ámbito donde el bokmål se ve cada vez más más amenazado, pero no por el nynorsk, sino por el inglés.

Cabe, por último, mencionar que actualmente unas 20.000 personas también tienen la lengua saami como lengua materna y que el saami es considerado la segunda lengua oficial de Noruega en los distritos del norte.

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