Emilio García Gómez

 

El inglés en el mundo

 

 

 

La anglofonía fuera de sus fronteras naturales es un proceso de, primero, adaptación y, luego, emulación cultural de características similares a las existentes en épocas de esplendor griego, latino, hebreo, árabe, italiano, francés y español. Todos los imperios que han sido se han convertido en centros de atracción y focos de irradiación que han alterado las costumbres de los países afectados por ellos. Dada la posición actual de los países anglófonos, no hay por qué sorprenderse de la penetración de la lengua inglesa en el mundo.

En la edad media, durante el renacimiento y hasta bien entrado el neoclasicismo, la única lengua de dimensión y prestigio universales que verdaderamente había que estudiar y dominar era el latín, sobre todo para expresar el pensamiento filosófico y religioso. La forma más correcta de hacerlo era a través de la gramática. En la Francia de Luis XIV, las mujeres de la nobleza estudiaban latín por ser el idioma de la iglesia, pero evitaban aprender idiomas extranjeros al considerarlos portadores de ideas inmorales, como creía el arzobispo François de Salignac de La Mothe-Fénelon (Traité de l'éducation des filles, 1687).

La reforma protestante despertó el interés por las lenguas vernáculas como vehículo de expresión literaria. Como prueba del interés que comenzaba a suscitar el inglés más allá del canal de la Mancha, en los dos años de exilio que pasó Voltaire en Inglaterra logró hablarlo y escribirlo con cierta destreza, espoleado sin duda por sus encuentros con los grandes genios literarios de la época, como Jonathan Swift, Alexander Pope y William Congreve. Sin embargo, en aquellos tiempos, las lenguas de carácter diplomático y comercial que había que aprender no era el inglés, sino el español y el francés. A partir del romanticismo es cuando realmente se tomó conciencia del valor de cualquier lengua nacional o regional como expresión de una cultura colectiva (hoy se llamaría nacional o étnica).

El colonialismo británico en los siglos XVII, XVIII y XIX favoreció la expansión del inglés por buena parte de las Américas, África, Asia y Oceanía. La hegemonía económica y política de Estados Unidos a lo largo del siglo XX y lo que llevamos del XXI conlleva la necesidad o la conveniencia de introducir el inglés en el sistema educativo de la mayoría de los países para su posterior utilización en diversas profesiones y contextos.

La población del mundo se aproxima a 6.500 millones de habitantes. El número de hablantes de inglés como lengua materna (por ejemplo,  en Estados Unidos, Australia, Irlanda o Inglaterra) o como segundo idioma de uso habitual (Singapur, Filipinas, Pakistán, India o Nigeria) debe rondar los 800 millones, siendo imposible cuantificar objetivamente la gente que habla inglés con igual o menor competencia que su lengua propia, bien como idioma accesorio (profesional, técnico) o de contacto eventual. Se calcula que, al menos un tercio de la población mundial, es decir, unos 2.000 millones, hace uso o tiene necesidad de emplear este idioma casi a diario.

 

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